
La
tercera esposa de Felipe II fue francesa, fruto del Tratado de Cateau-Cambresis
que pone paz entre España y Francia en 1559. Ésta es la
razón por la que se conoce popularmente a la reina como Isabel
de la Paz. Isabel había nacido en Fontainebleau el 13 de abril
de 1546. Era hija de Enrique II de Francia y Catalina de Médicis,
siendo su infancia bastante desconocida, aunque no estaría ausente
de los enfrentamientos entre su madre y la amante de su padre. Y es
que Enrique II tenía desde hacía mucho tiempo a Diana
de Poitiers como amante oficial. Diana tenía 21 años más
que Enrique pero había cautivado de tal manera al joven que se
convirtió en su amor instantáneo, con el consiguiente
odio de Catalina hacia su rival. Esta relación provocó
que Catalina estrechara la educación de sus diez hijos al máximo,
evitando en todo momento la cercanía de Diana a su descendencia,
a pesar de que ésta ostentaba el cargo de Aya de los Hijos de
Francia.
El primer pretendiente de Isabel sería el rey de Inglaterra Eduardo
VI, pero falleció en 1553. Su sustituto sería el príncipe
don Carlos pero al quedar recientemente
Felipe
II viudo, se cambian los planes y el rey de España será
el esposo de la adolescente Isabel. La boda se celebró por poderes
el 22 de junio de 1559, en la catedral de Notre Dame de París,
representando al novio el todopoderoso duque de Alba. Al ser costumbre
en la corte francesa acostar a los desposados en la noche de bodas y
faltar el novio, tuvo que ser su representante quien realizara el acto.
Para ello, don Fernando llegó a la alcoba regia, hizo una reverencia
a los invitados presentes y tomó simbólica posesión
del tálamo colocando una pierna y un brazo sobre la cama donde
observaba la joven Isabel.
Con motivo de las fiestas celebradas se produjo un luctuoso episodio
ya que en una justa entre Enrique II y el caballero Montgomery, la lanza
de éste se parte y se introduce en el ojo del rey, lo que provocará
su muerte diez días después. El 6 de enero de 1560 llega
el séquito de Isabel a Roncesvalles, dirigiéndose a Guadalajara
donde la espera Felipe. El 2 de febrero se celebra la misa de velaciones
y los esposos se encierran en la cámara nupcial, sin dar tiempo
al obispo de Pamplona de bendecir el tálamo, lo que tuvo que
hacer desde la puerta. Resulta fácil imaginar que aquella noche
nada ocurrió ya que la reina tenía trece años y
aún jugaba a las muñecas por lo que se decidió
posponer la consumación del matrimonio, a pesar de las reticencias
de Felipe. Era costumbre en las cortes europeas airear las primeras
menstruaciones de las infantas y princesas por lo que conocemos la fecha
exacta de la primera regla de Isabel: el 11 de agosto de 1561, a la
edad de 15 años y cuatro meses.
En este último año la joven había crecido bastante
y su belleza era comentada en toda la corte. Desde ese momento se inician
los contactos sexuales entre los cónyuges. Los embajadores franceses
escriben a Catalina de Médicis que "la constitución
del rey causa graves dolores a la reina, que necesita mucho valor para
evitarlo". Isabel padece fiebre y erupción durante una estancia
en Toledo, temiéndose que fuera la temible sífilis la
enfermedad que afectaba a la reina. Afortunadamente se trató
de una viruela y para evitar que en el atractivo rostro de Isabel quedasen
marcas, se le embadurnó con clara de huevo y leche de burra,
mientras que los médicos franceses aplicaron nata y sangre de
paloma en los ojos para un mejor cuidado.
En 1561 la corte se instalaba definitivamente en Madrid y los monarcas
estrechaban su felicidad, a pesar de que dormían y comían
separados. Isabel se consideraba una de las mujeres más felices
del mundo. En mayo de 1564 llega el anuncio del embarazo de la reina.
Tres meses más tarde abortaba gemelos. La primeriza Isabel sufrió
muchísimo con este parto, llegando al punto de perder la esperanza
los médicos de salvar a la paciente. Afortunadamente, un galeno
italiano purgó a la enferma y consiguió su salvación.
En la calle, la curación fue interpretada como un milagro ya
que todo el pueblo rezó para la salvación de su soberana.
Se apunta a una posible relación adúltera de don Felipe
con una dama de honor de la princesa Juana llamada Eufrasia de Guzmán,
lo que recordó a Isabel los amores de su padre con Diana de Poitiers.
Pero sería el propio Felipe quien rápidamente abandonó
esta aventura para mantenerse fiel a su esposa, llegándose a
apuntar que fue Isabel la única esposa amada por el rey prudente.
Ante el delicado estado de salud de la reina, los médicos recomendaron
baños a lo que ella se opuso por el pudor provocado al mostrarse
desnuda, ni siquiera ante sus ayudas de cámara.
La descendencia no llegaba y se utilizó un método sobrenatural
al traer los restos incorruptos de San Eugenio, mártir y primer
arzobispo de París, desde Saint Denis hasta Toledo. Isabel imploró
al santo la solución a su infertilidad y a finales de diciembre
de 1565 se anunciaba el embarazo. El parto tuvo lugar en Valsaín,
el 12 de agosto de 1566, naciendo una niña que fue llamada Isabel
Clara Eugenia. Felipe pretendió llevar a su hija hasta la pila
bautismal por lo que ordenó la construcción de un muñeco
con el que se entrenaba en su cámara. No seguro de realizar correctamente
tan delicada misión, el rey eligió a su hermano don Juan
de Austria. Isabel Clara Eugenia se convertirá en la favorita
de Felipe, siendo una estrecha colaboradora para su padre. En el mes
de febrero de 1567 se reciben noticias de un nuevo embarazo.
El 6 de octubre de ese año nacerá una nueva niña
llamada Catalina Micaela. Tras el parto Isabel sufrió un peligroso
acceso febril que fue atribuido a la subida de la leche por lo que se
aplicó jugo de perejil en los pezones de la reina con el fin
de ayudar a la subida. El delicado estado de salud de Isabel en mayo
de 1568 hace pensar en un nuevo embarazo. Las fiebres, los mareos, vértigos
y sensaciones de ahogo eran continuos por lo que se la rodeó
de todo tipo de cuidados para evitar el aborto. El 3 de octubre de ese
año Isabel expulsaba un feto de cinco meses y al poco tiempo
fallecía, sin haber cumplido los 23 años.
Fuente:
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