Según la transcripción de don Antonio
Espinosa (Madrid 1788)
SOBRE LA MUERTE DE JUAN DE ESCOBEDO
CRIADO Y SECRETARIO DEL SEÑOR DON JUAN DE AUSTRIA,
HIJO DEL SEÑOR EMPERADOR CARLOS QUINTO

JUEZ
EL LICENCIADO RODRIGO VÁZQUEZ DE ARCE
(Por El Grecro. Museo del Prado, Madrid)
ALCALDE
EL LICENCIDO ÁLVARO GARCÍA DE TOLEDO
ESCRIBIENDO DE LA CAUSA
ANTONIO MÁRQUEZ
2º testigo Don Juan Gaytán
(30 de mayo de 1582)
“Porque se ha dicho en muchas partes públicamente, que
las entradas en casa de la princesa de Éboli eran con escándalo,
y más después de la muerte del secretario Escobedo:
Y que decían que por volver por la honra del príncipe
Rui Gómez el dicho Escobedo, cuyo criado había sido,
le sucedió la muerte por reprender al dicho las continuas entradas
a horas sospechosas. Y oyó decir este testigo, que estando
el dicho Antonio Pérez negociando con la dicha princesa de
Éboli, el dicho secretario Escobedo, le dijo a una dueña,
que se llamaba doña Bernardina: esto no se puede sufrir. Y
la dueña le respondió palabras de que vinieron a reñir:
Y de allí a pocos días sucedió la muerte del
secretario Escobedo.”
4º testigo Don Pedro de Velasco (1 de junio
de 1582)
“Y oyó decir que la cama en que dormía la hizo
hacer como la de Su Majestad; siendo su modo de vivir muy escandaloso,
y los tratos que tiene con la princesa de Éboli mal sonantes
y se mostraron entre otras cosas, cuando la duquesa de Francavilla
malparió, que llegó un criado de la Princesa a pedirle
albricias, y el dicho Antonio Pérez le dio 600 ducados y ha
oído que mandó hacer en Pastrana ocho reposteros, que
costó a 500 reales cada uno, y por la amistad de la Princesa
y él, se entiende que mataron al Secretario Escobedo, porque
los reprehendió de ella. Y que lo que tiene por cierto es,
que luego que este testigo vino de la visita, le vino a ver don Pedro
de Escobedo, hijo del secretario Escobedo, doloroso de la muerte de
su padre y le dijo, que tenía por cierto, que, Antonio Pérez
y la princesa de Éboli le habían hecho matar y que de
ello tenían muchos indicios por los venenos que intentó
darle en su casa, y de una esclava que ahorcaron...”
5º testigo Don Rodrigo de Castro, Arzobispo
de Sevilla (7 de junio de 1582)
“Y supo también don Antonio de Castro su hermano, que
pasando por la villa de Yepes, que había pasado por allí
a Pastrana a ver a la princesa de Éboli el día del Hábeas
(...). Dijo asimismo que en una procesión de la Octava del
Corpus, donde este testigo se halló, hizo el dicho Antonio
Pérez un Altar a la puerta de su casa, en el cual puso un repostero
de la princesa de Éboli, que se murmuró mucho, como
que la princesa le enviase de Pastrana acémilas cargadas de
cosas, y que por mano de Antonio Pérez envió a Roma
una arca de plata y un ornamento muy bueno...”
7º testigo Don Luis Enríquez
(6 de agosto de 1582)
“...y que también la princesa de Éboli le había
dado (a Antonio Pérez) cosas en cantidad de más de 40
ducados a él y a su mujer.”
9º testigo el Alférez Antonio Enríquez
(30 de julio 1585)
"...en Italia y Flandes decía públicamente que
la causa por la que había hecho matar Antonio Pérez
a Escobedo, era por cosas de la princesa de Éboli."
10º testigo Martín Gutiérrez
(20 de diciembre de 1585)
“...que la princesa de Éboli le había dado (a
Juan de Mesa) un papel de la administración de su hacienda,
para que si le topase, y preguntasen algo los mostrase.”
11º testigo Jerónimo Díaz
(11 de agosto de 1585)
“Y dijo lo siguiente acerca de la dicha muerte y el secretario
Antonio Pérez y la princesa de Éboli, dijo: que por
el mes de enero de 1577, yéndose a despedir el testigo (porque
se iba a Pastrana) de Escobedo, le dijo entre otras cosas, cómo
una dueña de la Princesa de Mélito, doña Ana
de Mendoza, que se llamaba Bernardina Cavero, había dicho que
el referido Escobedo era terrible, y decía a su ama cosas de
que no gustaba, por lo cual estaba muy mal con él; y le respondió
el dicho secretario Escobedo, que así lo entendía él,
porque los días antes había ido a ver a la Princesa
y la había hallado con doña Violante Guzmán,
y queriéndola hablar se había levantado y idose diciéndole:
'bien es que piense algún escudero, que yo quiero la cosa por
nada que él diga, lo dejare yo de hacer'. Y que tenía
por sin duda de que Antonio Pérez era la causa de esto; porque
antes de todo lo que trataban cada uno de por sí cuenta al
dicho Escobedo, y ya no: y que entre ellos había caso escandaloso
y sabían cuán voluntariosa era la Princesa. Y el año
adelante de 1579, estando este declarante en Pastrana, estuvo allí
por la Semana Santa el dicho Antonio Pérez con los duques de
Pastrana [Rodrigo de Silva y Mendoza] y Francavilla [Diego de Silva
y Mendoza]; y en el viernes de ella fueron Antonio Pérez y
este declarante a un lugar allí cerca que se llamaba Valdeconchas,
a verla, y deseaba comprarle Antonio Pérez, por haberse criado
en él cuando muchacho; y a la vuelta le dijo, si sabía
cómo don Pedro de Escobedo le pedía la muerte de su
padre, porque sabía que la merecía y porque se le había
alzado con 20 ducados, que la Señoría de Génova
le había dado cierta negociación, que con S.M. había
hecho; y que con aquello y 50 ducados que tenía en poder de
un amigo, podía hacer una buena compra, y aquel lugar por estar
tan cerca de Pastrana y que lo había de tratar de veras. Y
este que declara, se tornó a Madrid con los duques y el dicho
Antonio Pérez, donde halló a la Princesa que estaba
quejosa de don Pedro Velandí, Mateo Vázquez y Pedro
Negrete, su ayo, porque hacían junta en casa de Diego Núñez
de Toledo; y aconsejaron a Pedro de Escobedo pidiese la muerte de
su padre a Antonio Pérez. Y lo que sabe este declarante es
que Antonio Pérez y Juan de Escobedo eran los mayores amigos
del mundo, hasta que el dicho Escobedo se metió en estas pláticas
de Antonio Pérez y la princesa de Éboli; por lo que
tiene por cierto le sucedió la muerte.”
Segunda declaración de Diego Martínez
(25 de diciembre de 1589)
“Fuele preguntado si sabía que el dicho Antonio Pérez
tenía amistad particular en mala parte con la princesa de Éboli.
Respondió que ni sabía tal, aunque el pueblo lo decía;
y el día que le prendieron se dijo, que los habían hallado
en una cama y este confesante sabe que fue engaño que le levantaron.
Preguntándosele si sabía que para evitar escándalo
y daño el secretario Escobedo y la fama que corría aconsejó
a Antonio Përez dejase las entradas con tanta familiaridad en
casa de la princesa de Éboli y lo mismo le aconsejó
a ella. Respondió que nunca tal había sabido ni entendido.
Preguntósele qué dádivas hubo de la princesa
de Éboli a Antonio Pérez y de él a ella. Dijo:
que Antonio Pérez dio a la Princesa dos colgaduras de raso
con labores y una cama de tela de oro con cobertor, bufetes y sillas
y un vidrio de cristal y otras tapicerías y otras cosas que
no se acuerda, y dineros prestados en gran cantidad. Y la Princesa
dio al dicho Antonio Pérez 8 reposteros de terciopelo carmesí
labrados, los cuales le dio después de la prisión de
Antonio Pérez un año o dos, porque estaban comenzados
a hacer desde antes y que no sabía que le haya dado otra cosa
dicha Princesa, pues sabe que en la semana de la visita condenaron
al dicho [Antonio Pérez] a que restituyese otras muchas cosas
preciosas que de ella había recibido en más de cantidad
de cuatro millones de maravedíes, que Antonio Pérez
puso de sus propios bienes; y era fuerza que él los pagase
por su mano como mayordomo suyo. Dijo: que le oyó decir que
le habían condenado por la dicha de 5 ducados y más
en las dichas cosas, pero no sabe que los pagase, sino que sólo
los reposteros se los devolvieron así como los trajeron, y
los 5 ducados son de una pensión que le debía de un
censo de Nápoles, de que con licencia y facultad de Su Majestad
la dicha Princesa le otorgó carta de censo sobre su Hacienda
de 5 ducados al año al quitar. Y que la licencia y facultad
se la dio Su Majestad a ella en Pinto. Y que no sabe que la dicha
Princesa haya intervenido en la muerte deñl secretario Escobedo,
ni holgadose, ni obrado en ella.”
15º testigo doña Catalina de Herrera
(23 de diciembre de 1589)
“...tuvo la gracia del príncipe Rui Gómez el dicho
Antonio Pérez hasta que [Rui] murió, que continuó
el dicho Antonio Pérez la entrada en casa de la Princesa, de
suerte que se murmuró mucho por cuya causa el secretario Escobedo,
como criado leal de la dicha casa lo sintió mucho y dijo se
lo había de decir al dicho Antonio Pérez las excusase,
como amigo suyo y que lo hizo por donde vino la amistad a no ser tan
apretada. Y entendió este testigo que en este tiempo le convidó
Antonio Pérez y dicen le dio en las comidas cierto veneno de
que estuvo malo Escobedo. Y sabiéndolo la Princesa dijo a este
testigo que no se perdería nada en que muriese. Y sabe esta
que declara que doña Constanza de Castañeda, mujer del
secretario Escobedo, y su marido, un día visitándolos
esta testigo cuando estaba malo, la dijeron que le habían hurtado
todas las llaves de la casa y que no sabían quién lo
podía haber hecho y sabe más: que fue un día
Escobedo a decir a la Princesa lo que se murmuraba las entradas de
Antonio Pérez con un descrédito suyo. Y comenzando a
decirle que él porque había comido su pan le hacía
decir aquello. La Princesa se levantó y le dijo: que los escuderos
no tenían que decir en lo que hacían las grandes señoras.
Y con esto se entró allá dentro."
16º testigo don Pedro de Mendoza (23 de
diciembre de 1589)
“No dice cosa acerca de la muerte ni que supiese que hubiese
enemistad entre Escobedo y Antonio Pérez. Que las entradas
suyas con la Princesa eran muy ordinarias, mas que no entendió
que fue por la parte que se decía, por cuanto se decía
que era hijo del príncipe Rui Gómez el dicho Antonio
Pérez y lo afirmaban mucho la princesa de Éboli y sus
hijos y que se le habían dado a criar al secretario Gonzalo
Pérez para que lo criase, y como tal no rehusaban las entradas
y salidas en casa de la Princesa a cualquier hora."
17º testigo doña Beatriz de Frías
(23 de diciembre de 1589)
“...habiendo venido la Princesa a esta corte a la muerte de
su madre, habiendo entrado el secretario Antonio Pérez a visitarla
un día después de eso, dijo la Princesa a esta testigo:
¿No veis que el liviano ha dejado este aposento porque le dicen
que no ande de esa manera y tan oloroso? Y después, poco antes
que matasen al secretario Escobedo, dijo la dicha Princesa con ocasión
de haber estado allí Antonio Pérez, que era muy discreto
y que habría de llegar a gran altura. Y ya en esta ocasión
se murmuraba en la casa las entradas y salidas de Antonio Pérez
y se llegó a tener sospecha deshonesta contra él y la
Princesa. Y después de muerto el secretatio Escobedo, oyó
esta testigo a la Princesa que era deslenguado y que hablaba muy mal
de las mujeres principales, y que persuadía a los frailes que
iban a predicar a Santa María que dijesen palabras maliciosas
que a ella le pudiesen dar pesadumbre. Y dijo más: que luego
que mataron al secretario Escobedo le preguntó a esta testigo
¿qué decían de la muerte de Escobedo? ¿dicen
que le maté yo?
Y esta testigo respondió: ¡Jesús! ¿Cómo
dice Vuestra Excelencia cosa tan extraña? y ella dijo: Pues
yo os prometo que la cuentona de su mujer dice que yo lo he hecho.
Y también oyó decir esta testigo que en comidas le habían
dado veneno a Escobedo en casa de Antonio Pérez y en la suya.
Y que oyó esta testigo a criados de Antonio Pérez que
se holgaba de que se hiciesen grandes diligencias contra él,
con tal condición, que si no se averiguase el que lo pusiese
en ello pasase por pena del talión. Y esta testigo oyó
había dos de los más antiguos de la casa cuando andaban
de Antonio Pérez con la Princesa después de la muerte
de Escobedo, que el príncipe de Mélito, el marqués
de la Feria y el conde de Cifuentes andaban por matar a Antonio Pérez,
de enfados por esto con él. Y también oyó decir
que la causa porque mató a Escobedo, fue porque la reprehendía
porque miraba por los huesos de un hombre tan principal como el príncipe
Rui Gómez, que tanto bien le había hecho. Y que a la
Princesa le habían dicho lo que se notaba, y que ella dijo
que a un criado no le tocaba meterse en aquello. Y lo que esta testigo
y otros han inferido es que el dicho Antonio Pérez, revolvió
al señor don Juan de Austria con Su Majestad y al secretario
Escobedo, de donde resultó matarle y con esta causa vengarse
Antonio Pérez y que así con este negocio que se había
hecho a Su Majestad no se había averiguado ni castigado la
muerte de Escobedo."
Declaración de Antonio Pérez hecha
en el tormento el 23 de febrero de 1590
"...Demás de esto el dicho Escobedo hablaba muy mal de
la Persona de Su Majestad de tal suerte, que el licenciado Padilla,
clérigo, que fue el que aquí reformó a los frailes
franciscanos, escribió a su majestad a San Lorenzo (de El Escorial)
cómo delante de él había dicho a la princesa
de Éboli y a Brianda de Guzmán, cosas muy ofensivas
contra Su Majestad quien estuvo muy cerca de hacerle prender..."
Testigo Andrés de Morgado (febrero de
1590, sin especificar)
"...Y este declarante le preguntó a su hermano (Rodrigo
de Morgado) si estaba juntamente culpado con su amo (Antonio Pérez)
en tal negocio (la muerte de Escobedo). Y por cifras le dio a entender
que sí. Y este testigo le rogó dejase luego a tal hombre
no le sucediese algo. Y un día le dijo: que en lo que estaba
culpado era en llevar cartas a Alcalá a un hombre que no sabía
si era licenciado o médico, y por aquella orden se carteaba
el tal Antonio Pérez con la princesa de Éboli. Y esto
le respondió, porque tenía entendido que Su Majestad
tenía puestas grandes espías. Y este declarante le dijo
a su hermano, valga el diablo amores tan caros. Si no se le daba cuidado
¿para qué? Yo os diré que tan caros que cuando
Escobedo aguardaba a la Princesa, vio cosas entre ellos, que no le
parecían bien y se lo dio a entender. Y más le dijo
el dicho su hermano, que una vez los había hallados juntos
en la cama, o en el estrado en cosas deshonestas. Y el dicho Escobedo
dijo: ya no se puede sufrir y tengo de dar cuenta de ello a Su Majestad.
Y le respondió la Princesa, 'haced lo que queráis, Escobedo,
que más quiero el trasero de Antonio Pérez que al Rey'.
Y otro día le dijo su hermano a este declarante, que su amo
se le había desvergonzado, mandándole cosas, que no
le estaban bien. Yo quiero tomar vuestro consejo, y despedirme. Y
después le tornó a engañar el dicho Antonio Pérez,
porque vio a su hermano contento con él y que le había
encargado negocios suyos. Y tiene por cierto que por haberlos hallado
juntos Escobedo a la princesa de Éboli y Antonio Pérez,
le mataron porque no se lo dijese a Su Majestad."
Testigo Marqués de la Fabara, Lorenzo
Téllez de Silva (12 de junio 1590)
"...que oyó que se notaban las entradas de Antonio Pérez
en casa de la princesa de Éboli, y vio que la llevaba a las
comedias y que se estaban muchas horas juntos, y tanto que a este
testigo le entretuvo una vez. Y que fue a visitar a la Princesa. Doña
Bernarda Carrera de la Puente y no le dejó entrar porque estaba
con la Princesa Antonio Pérez, de que se sintió mucho
este testigo. Y que un criado suyo vio muchas veces que Antonio Pérez
salía de casa de la Princesa a horas extraordinarias. Y este
declarante vio otras cosas peores, tanto que le obligó a pensar
cómo le mataría; y lo trató con el conde de Cifuentes,
que no entraba en la casa de la Princesa por lo mismo y parecerles
muy mal aquella amistad. Y un Jueves Santo se fue este testigo a Santa
María a rezar, y pidió a Dios le quitase aquel pensamiento
y que cada vez le venían más ganas de matarle, acordándose
de que la Princesa le había dicho si sabía que Antonio
Pérez era hijo del príncipe Ruy Gómez de Silva,
su marido, pidiéndole que así lo diese a entender a
todos. Y dijo más: que en casa de la Princesa todos murmuraban
de aquellos tratos de Antonio Pérez y ella. Y tenían
por sin duda que ellos habían hecho matar a Escobedo, porque
les dijo que aquello no se podía hacer. Y tiene por cierto
este testigo que Antonio Pérez revelaba muchos secretos del
Consejo de Estado a la Princesa, por haberlo oído decir a muchas
personas. Y lo confirma porque la dicha Princesa le dijo al que declara:
'que aunque era muerto el príncipe Ruy Gómez, ella podía
más que nunca'. Y de los misterios con que hablaba a veces,
se podía echar de ver que aquello era de los secretos del Secretario
de Estado."
© Nacho Ares 2006