DATOS BIOGRÁFICOS
La
personalidad del Rey Prudente definirá la historia europea
de la segunda mitad del siglo XVI. Su nacimiento en Valladolid el
21 de mayo de 1527 llenará de gozo a sus padres, el emperador
Carlos V y doña Isabel de Portugal. Las fiestas que se celebraron
a continuación quedaron interrumpidas cuando llegó la
noticia de un hecho que crispó a la Cristiandad: el saqueo
de Roma por las tropas imperiales. Carlos se vistió de luto
y los festivales, torneos y justas quedaron suspendidos.
El pequeño Felipe será jurado como heredero de la corona
de Castilla el 10 de mayo de 1529 en el madrileño convento
de San Jerónimo. La educación del príncipe quedará
en manos de doña Isabel debido a los continuos viajes del Emperador.
En 1534 don Juan Martínez Siliceo será nombrado su tutor
para que "le enseñase a leer y escribir". Al año
siguiente el príncipe tenía casa propia y don Juan de
Zúñiga era designado su ayo. Siliceo y Zúñiga
diseñarán la educación del muchacho. Como bien
dice Henry Kamen: "Como alumno, el Príncipe no era ni
un modelo ni, mucho menos, sobresaliente. Su manejo del latín
siempre fue regular, su estilo literario, en el mejor de los casos,
mediocre, y su caligrafía siempre generalmente deficiente.
Educado como un humanista, nunca llegó a serlo".
Las relaciones de don Felipe con su madre fueron muy estrechas por
lo que el fallecimiento de doña Isabel en 1539 supuso un golpe
muy duro para el pequeño príncipe. Ese mismo año
inicia sus tareas políticas ya que queda como regente del Reino
ante la marcha de su padre hacia la ciudad de Gante. Felipe tenía
doce años y recibió la estrecha colaboración
de un Consejo de Regencia, integrado por don Francisco de los Cobos,
el cardenal Tavera y el duque de Alba, familiarizándose con
los asuntos de Estado. Su primer matrimonio se producirá el
15 de noviembre de 1543. La elegida será su prima María
Manuela de Portugal. La duración de enlace será apenas
de un año ya que la esposa falleció tras el parto del
príncipe Carlos, el 12 de julio de 1545. El mismo año
de su matrimonio Felipe volvió a quedar como regente de Castilla.
Seguía asesorado por un consejo y las últimas decisiones
estaban en manos del emperador pero Felipe iba recogiendo la necesaria
experiencia. El año 1554 será el de su segunda boda.
La nueva esposa será la reina de Inglaterra, María Tudor,
ya que a Carlos V le interesaba especialmente la alianza inglesa.
Felipe recibe el título de rey de Nápoles y duque de
Milán, trasladándose a Londres para celebrar su boda,
el 25 de julio de 1554. El propio príncipe consideró
siempre su enlace como una cuestión de Estado y permaneció
largo tiempo en tierras inglesas.
Asuntos de Estado le llevaron a Flandes, donde el 25 de octubre de
1555 recibía de su padre la soberanía de los Países
Bajos. El trato con los holandeses y alemanes fue muy estrecho, convirtiéndose
en un monarca querido por sus súbditos. Al año siguiente
Carlos abdicaba en su hijo las coronas de Castilla y Aragón,
lo que hacía a Felipe el dueño del Imperio más
importante de su tiempo. Su tío Fernando recibía el
Imperio Alemán y los estados patrimoniales de los Habsburgo,
familia que se dividía en dos ramas: la austriaca y la española.
En marzo de 1557 regresaba a Inglaterra convertido en rey de España
y pasa algunos meses en compañía de su esposa, intentando
engendrar el tan deseado hijo. En julio regresa a los Países
Bajos para conseguir una de las mayores victorias militares de su
reinado: la batalla de San Quintín, el 10 de agosto de 1557.
El triunfo provocaba el fin de la guerra con Francia y la firma de
un acuerdo de paz, el Tratado de Cateau-Cambresis, con el que se ponía
fin a la disputa por el control de Italia que quedaba en manos españolas.
El tratado se sellaba con el matrimonio de Felipe con la joven Isabel
de Valois -Felipe había enviudado por segunda vez en noviembre
de 1558, sin conseguir el deseado heredero-. De este enlace nacerán
las dos hijas con las que el monarca mantendrá una estrecha
relación: Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela. A su llegada
a España en 1559 inició una serie de cambios en la práctica
y en la forma de gobierno, rompiendo de esta manera con la tradición
medieval y otorgando un carácter innovador a la Corona, al
tiempo que se fijaban las bases de la administración pública
moderna. Fruto de estos cambios será el establecimiento de
la corte permanente en Madrid (1561), la reforma de la audiencia de
Sevilla (1556), o la creación del Consejo de Italia (1558)
y de las audiencias de Charcas (1559), Quito (1563) y Chile (1567).
La paz con Francia le permitiría poner en práctica una
política mediterránea encaminada a frenar el expansionismo
turco por el norte de África y en la zona occidental del "Mare
Nostrum".
Precisamente para poner fin a esta expansión se formó
la Liga Santa junto a Roma, Venecia y Génova, consiguiendo
la espectacular victoria en la Batalla de Lepanto (7 de octubre de
1571) dirigiendo las naves el hermano del monarca, don Juan de Austria.
Don Juan había participado también con éxito
en el aplastamiento de la revuelta de los moriscos granadinos en 1568.
Ocho años después se producirá una segunda rebelión,
llegando a solicitar ayuda a los turcos. Esta segunda tentativa tendrá
también una escasa incidencia y será sofocada. El freno
al avance turco llegará por la vía diplomática
a través de intermediarios. Felipe II conseguía cerrar
un frente de lucha y poder centrarse en los conflictos atlánticos,
especialmente la Guerra de los Países Bajos, prioridad en la
política felipina desde que se produjo la primera rebelión
en 1566, sofocada duramente con la intervención del duque de
Alba y la ejecución de los condes de Horn y Egmont. La muerte
de Isabel de Valois y el príncipe Carlos y la invasión
del príncipe de Orange en los Países Bajos motivaría
que el año 1568 esté considerado como el "annus
horribilis" del reinado de Felipe. Quedaba viudo por tercera
vez, sin heredero varón y con una guerra en ciernes en el norte
de Europa. En 1570 volverá a contraer otra vez matrimonio -el
cuarto- siendo la elegida su propia sobrina, doña Anna de Austria.
El matrimonio tendrá 5 hijos, sobreviviendo sólo el
heredero de la corona, el futuro Felipe III. Doña Anna fallecería
en 1580 pero el rey ya no se volvería a casar, pasando sus
últimos años viudo. En esta década de los 70
la corte madrileña vivirá momentos de tensión
y rivalidades al enfrentarse de manera casi abierta las dos facciones
que competían por el favor real. La encabezada por el duque
de Alba y la liderada por el príncipe de Eboli -a su muerte
será Antonio Pérez quien se convierte en el jefe de
este grupo-.
Entre 1576-1579 las rivalidades casi provocan un colapso administrativo.
Estos enfrentamientos tuvieron su punto culminante en el asesinato
de don Juan de Escobedo, secretario particular de don Juan de Austria,
el 31 de marzo de 1578, involucrándose al propio monarca cuando
el promotor del asesinato era Pérez. Mientras estas rivalidades
se producían en la corte, en los Países Bajos la situación
era cada vez más complicada. La política militarista
del duque de Alba había dejado paso a una línea más
dialogante establecida por don Luis de Requesens pero su fallecimiento
en 1576 y el saqueo de Amberes por las tropas no favorecieron esta
nueva línea política emprendida. Don Juan de Austria
pudo conseguir finalizar el conflicto pero su muerte en Namur (1578)
tampoco ayudó. Felipe apostó por la llegada del cardenal
Granvela como secretario de Estado para resolver la crisis tanto política
como financiera. De esta manera se daba paso a la segunda etapa del
reinado caracterizada por el inicio del declive físico y moral
del monarca. La anexión de Portugal en 1581 será la
gran victoria de este momento -Felipe había sido nombrado rey
de Portugal en 1580 por las cortes de Thomar tras el fallecimiento
del cardenal don Enrique, regente del reino a la muerte de don Sebastián-
pero la situación en Flandes estaba estancada a pesar de los
éxitos iniciales de Alejandro Farnesio. La intervención
de Isabel I de Inglaterra en el conflicto de los Países Bajos
inclinará la balanza a favor de los rebeldes holandeses. La
reacción del Rey Prudente será la organización
de la Armada de Inglaterra con la que pretendía invadir la
isla británica, contando con el embarque de las tropas de Farnesio.
El desastre de la Armada en el año 1588 iniciará la
etapa de declive tanto política como física del reinado
de Felipe II. Esta tercera etapa vendrá marcada por la progresiva
dejación de funciones del monarca ya que sus achaques y enfermedades
le impedían controlar todos los asuntos como era de su agrado.
Para colaborar con las decisiones del monarca se crea la Junta de
Noche (1585) en la que participa el secretario Vázquez de Leca.
Cinco años más tarde se organiza la Junta Grande, consejo
cuyo objetivo primordial será hacer frente a la caótica
situación económica pero que se convertirá en
la verdadera encargada del gobierno de la Monarquía. Estos
últimos años vendrán caracterizados en cuanto
a la política exterior por la intervención en la política
francesa a través de su apoyo a la Liga Católica. Los
deseos de situar a su hija Isabel Clara Eugenia en el trono francés
-era hija de Isabel de Valois- no se verán satisfechos al coronar
a Enrique IV como monarca galo. El inicio de un conflicto en la zona
norte de Francia, en el que participarían activamente las tropas
de Alejandro Farnesio, diversificaría los frentes de lucha
y permitirá la consolidación de la posición holandesa.
La Paz de Vervins (1598) ponía fin a la lucha hispano-francesa
y dejaba los Países Bajos en manos de Isabel Clara Eugenia,
casada con el archiduque Alberto. A medida que va avanzando en edad,
la salud de Felipe II se iba deteriorando y los ataques de gota se
repetían con mayor frecuencia. Llegará un momento en
que no pueda firmar debido a la artrosis de su mano derecha. A finales
del mes de junio de 1598 Felipe sufrió unas fiebres tercianas
que le postraron en la cama, sufriendo dolores tan intensos que no
se le podía mover, tocar lavar o cambiar de ropa. A las cinco
de la madrugada del domingo 13 de septiembre de 1598 fallecía
Felipe II en el monasterio de El Escorial. Tenía 71 años
y su agonía había durado 53 días.
Fuente:
www.artehistoria.com
(C) 2001 Ediciones Dolmen, S.L. Todos los derechos reservados.
Archivo digital de
las cartas de Felipe II desde 1592 hasta 1597
FELIPE II, EL MONARCA QUE "NACIÓ" DOS VECES
Nacho Ares
Rey insólito en donde los haya, debido a sus extraños
gustos esotéricos y mágicos, incluso el propio nacimiento
de Felipe II, según algunos investigadores, está sumido
en el misterio. Dónde, cómo y cuándo nació
nuestro rey más universal, es todavía hoy, una de las
asignaturas pendientes de la historia de este misterioso monarca español
que tuvo el mundo a sus pies en pleno siglo XVI.
Ningún historiador pone en duda que bajo el cetro del rey Felipe
II (1527-1598; y rey de España durante 1556 hasta su muerte)
se agrupó la unidad territorial más extensa de toda
la edad moderna y una de las más grandes de toda la propia
historia del hombre. Bajo su mando se encontraban la corona española,
las dos coronas de Castilla y Aragón, Navarra, el Rosellón,
el Franco Condado, los Países Bajos, Sicilia, Cerdeña,
el Milanesado, Nápoles, diversas plazas norteafricanas como
Orán y Túnez, Portugal y su Imperio extendido por todo
África y Asia y, por supuesto, toda la América descubierta
y Filipinas.
Otros investigadores, sin embargo, ponen en duda las extrañas
artes que rodearon a la vida de este insólito monarca español
cuyo máximo valuarte es la construcción de uno de los
templos herméticos más impresionantes de la humanidad,
el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Algo de todo ello ya
lo hemos podido leer al hablar del elixir de la eterna juventud.
Pero en donde realmente existen problemas es en saber algo aparentemente
sencillo: ¿dónde nació Felipe II? La respuesta,
que también aparentemente podría ser Valladolid, es,
según algunos historiadores, un asunto todavía inexplicado.
Según relata el prestigioso historiador del reinado de Felipe
II, Manuel Fernández Álvarez en su obra Felipe II y
su tiempo, una comitiva real trasladaba en litera a la emperatriz
Isabel de Portugal (1503-1539) y a su esposo Carlos V (1500-1558).
Salieron de Granada en enero de 1527 de forma casi precipitada. La
razón no era otra que el embarazo del primer hijo del joven
matrimonio, casado unos meses antes, en el verano de 1526.
El duro invierno de la Península demora la marcha de la comitiva
real, por lo que Carlos I decide tomar la delantera hacia Valladolid
para ir solventando todos los problemas que se pudieran plantear en
el camino. El invierno resultaba especialmente duro y era necesario
buscar los mejores alojamientos durante el recorrido para que su esposa
no sufriera el menor agravio.
Según relata el embajador polaco Dantisco, el cortejo tardó
más de un mes en llegar a la ciudad de Valladolid: "Llegó
aquí la señora Emperatriz a 22 del pasado mes de febrero
conducida desde Granada hasta aquí en una litera, siempre a
hombros de 24 hombres." El pueblo estalló de júbilo
con la entrada de la corte imperial, saliendo a la calle para acompañarla
hasta el palacio de los Pimentel.
Por fin el martes 21 de mayo Carlos V envió por mediación
de su secretario Francisco de los Cobos, una misiva a todo el reino
en la que se comunicaba a los miembros de su corte y a todos los "ommes
buenos" el feliz nacimiento de un varón ese mismo día.
Una noticia feliz que culminaba el dificultoso parto de más
de 16 horas que tuvo que sufrir la emperatriz y sin un grito, pese
a que la matrona le indicaba lo contrario, que gritara. Pero Isabel
la regañaba diciendo: "¡Non me faleis tal, porque
eu morrerey, mais non gritarey!"
Lo que no cuadra en toda esta historia es el hecho de que si realmente
Felipe II nació en mayo, no tiene mucho sentido la precipitada
salida de Granada de su madre en enero, para permanecer cuatro meses
sin salir del palacio de Pimentel hasta el alumbramiento.
En este sentido, cabe otra posibilidad, quizás más especulativa,
pero que no pocos han dado por buena. Y es que, Felipe II no llego
a nacer en Valladolid sino que lo hizo de camino, posiblemente en
un pequeño pueblecito de la provincia de Salamanca llamado
Villoruela.
En el archivo parroquial de esta localidad charra, de poco más
de 1.000 habitantes, se conservan unos documentos que no hacen más
que enrevesar el problema. En el Libro Sacramental siglo XVI, folio
38, se puede leer: "In nomine Domini: Manifiesto sea a todos
los que la presente vieren y oyeren cómo en el año de
mil quinientos e veintisiete años, a veinte y dos días
del mes de mayo, nasció el hijo del emperador don Carlos, muy
serenísimo rey y emperador, e de la serenísima Reina
y Emperatriz, nuestros señores, e llamose el príncipe
de Castilla don Felipe. E por ser verdad yo el bachiller... [no se
entiende] lo firmé de mi nombre".
Fernández Álvarez lo justifica como el gesto emocionado
del párroco del pueblo por el nuevo nacimiento. Sin embargo,
otros reclaman el verdadero nacimiento meses antes en la población
salmantina de lo que a la postre sería uno de los monarcas
más importantes de toda la Historia.
Bibliografía:
M. Fernández Álvarez, Felipe II y su tiempo,
Madrid 1998.
G. Parker, Felipe II, Madrid 1979.
Fuente:
Nacho Ares, La
Historia Perdida II, EDAF, Madrid 2003, páginas 117-122.