En primer lugar quiero transmitirles un saludo afectuoso
de la Princesa que no ha podido acompañarnos. Es para mí
un motivo de gran satisfacción poder estar hoy aquí,
en el excelentemente rehabilitado Palacio Ducal de Pastrana, para
compartir con todos vosotros este importante momento, en el que damos
la bienvenida al nuevo Observatorio de la Sostenibilidad en España.
Como hemos oído este Observatorio nace con la intención
de producir información relevante que nos ayude a lograr un
desarrollo más sostenible. Un desarrollo que, no sólo
permita generar más prosperidad, sino también mayor
calidad de vida con menor utilización de recursos y sobre todo
menor degradación ambiental.
Con la aportación de este singular Observatorio de la Sostenibilidad,
tendremos la capacidad de atisbar al mismo tiempo las múltiples
facetas del desarrollo en España -económicas, sociales
y ambientales- para acercarnos de forma más certera a la realidad
y, desde su más preciso conocimiento, poder acometer su mejora
en lo necesario.
Hemos visto en la presentación del "Informe de Sostenibilidad
en España 2005" un conjunto de indicadores muy interesantes,
a través de los cuales se puede empezar a apreciar con mayor
detalle la auténtica situación de nuestro desarrollo,
y así colocarnos en mejor situación para anticipar el
futuro, si persistieran las actuales condiciones de nuestras actividades
menos sostenibles, ya sea en los procesos de producción o en
los hábitos de consumo.
Cuando se habla de crecimiento sostenible siempre me viene a la memoria
el paradigma, difundido por el Profesor Joachim Von Weizsäcker,
del "factor cuatro", o de cómo conseguir crecer el
doble con la mitad de los recursos.
Además de necesario y obligado, este cambio ya empieza a parecer
no sólo factible, sino oportuno. Obliga a agudizar el ingenio
y a buscar soluciones tecnológicas avanzadas, en este caso
mediante las energías de fuentes renovables; un campo, en cuya
dimensión exterior, España presenta tan buen comportamiento
que empieza a ser reconocida como un país líder a nivel
mundial. La fuerte potenciación del sector de las energías
renovables contribuye a alcanzar un doble objetivo: mejorar la situación
española de cara al cumplimiento de Kioto, así como
sanear nuestra balanza exterior.
Quizás la conclusión más clara y llamativa del
Informe se refiere al hecho de que España -que, por nivel de
desarrollo y activos naturales, debería encontrarse en mejor
posición para abordar el Desarrollo Sostenible- presenta carencias
en materia de Sociedad del Conocimiento, lo que se refleja en menores
cotas en innovación, productividad y, finalmente, en competitividad
de la economía española. Carencias de las que somos
conscientes, y frente a las que son crecientes los esfuerzos que se
despliegan día a día desde muy distintos sectores de
nuestra sociedad para paliar esas carencias.
El conocimiento y la innovación son los motores del crecimiento
sostenible. A ellos se refiere la Agenda de Lisboa que, aunque centrada
en el crecimiento, el empleo y la productividad, no deja de subrayar
que hay que actuar en el contexto general del Desarrollo Sostenible.
El Observatorio toma como referencia una "Declaración
sobre los principios rectores del Desarrollo Sostenible", que
el Consejo Europeo ha aprobado junto a las llamadas "Directrices
integradas 2005-2008 para el Crecimiento y el Empleo". En éstas
últimas se apela a la "utilización sostenible de
los recursos" y al "reforzamiento de las sinergias entre
la protección del medio ambiente y el crecimiento". Es
una señal de las prioridades que mantiene la Unión Europea
a este respecto.
El Informe afirma tener un alcance preliminar, dada la envergadura
de la tarea y el hecho de que el OSE está en formación.
Permite abrir un debate, que todos deseamos que sea constructivo e
ilustrativo para que la sociedad tome conciencia de la envergadura
de este problema. Pero particularmente no puedo dejar de referirme
a un gran y peculiar desafío, por su carácter específico,
que plantea el Informe, como es el de la degradación del territorio,
con riesgo creciente para nuestro rico patrimonio natural y nuestra
biodiversidad.
Quiero destacar finalmente, lo que me parece una notable aportación
de este Informe, al apuntar que a pesar de esas caras tristes y banderas
rojas hay también importantes señales de esperanza.
Se identifican, en efecto, áreas o sectores donde se ha roto
esa asociación entre crecimiento económico y degradación
ambiental. No entraré en detalles, lo refleja el informe, pero
partiendo de análisis comparativos, que prueban que otros países
lo han conseguido, el Informe muestra los márgenes disponibles
para actuar en esa dirección,
Todo ello nos invita a reflexionar y a preguntarnos sobre la mejor
forma de explorar y avanzar en tan importante terreno para el futuro
de los españoles.
España es un país moderno y dinámico, que -a
lo largo de las últimas décadas y gracias al esfuerzo
de todos- ha logrado alcanzar elevadas cotas de desarrollo económico
y bienestar social; un país siempre dispuesto a asumir con
entusiasmo y empeño los nuevos retos y responsabilidades que
nos plantea el mundo de nuestros días, tan complejo y cambiante.
Por ello, nuestro esfuerzo económico, científico y
tecnológico, debe estar capacitado para aplicar soluciones
creativas y sostenibles que permitan mantener y ampliar el nivel de
bienestar, haciéndolo compatible con un uso responsable de
nuestros recursos y con un respeto siempre cuidadoso de nuestro entorno
natural.
Deseo agradecer la amable invitación para atender este acto
sobre un asunto que merece mi mayor interés. Deseo asimismo
expresar mi enhorabuena más cordial al Observatorio por este
valioso Informe, deseándole muchos éxitos en una tarea
tan apasionante y de tanta relevancia y actualidad.
Muchas gracias.
Extraído de:
Página
web de la Casa Real Española