En
el Museo Franciscano del convento del Carmen, también llamado
de San Pedro, se conserva el cuadro Profesión
de los dos primeros descalzos de Pastrana. Junto a los príncipes
de Éboli y tal y como reseña el pie del propio cuadro,
aparecen representados sus hijos mayores. Éste que vemos aquí
es Diego de Silva y Mendoza aunque bien es cierto que se trata de
un cuadro pintado en el siglo XVII por orden de su hermano fray Pedro
González de Mendoza.
El segundo hijo varón de la princesa de Éboli, Diego
de Silva y Mendoza (1564-1630), tuvo una juventud alocada como su
hermano Rodrigo, con el genio y altivez característico de su
madre y de los descendientres del Gran Cardenal Mendoza, pero acabó
siendo un buen poeta (así aparece en las antologías)
y político durante la privanza del duque de Lerma y el duque
de Uceda (válidos de Felipe III). Como buen Mendoza fue siempre
excesivamente celoso de su alcurnia y privilegios nobiliaros.
Diego fue educado en la Corte, nombrado por Felipe II Capitán
General de la Frontera de Zamora (1580), Capitán General de
las Costas de Andalucía (1588) y luego Veedor de Hacienda en
Portugal. Poco a poco fue dedicándose más a la administración
del Reino de Portugal empezando en 1605 y llegando hasta 1622. Estuvo
diez años a la cabeza del Consejo de Portugal y fue Virrey
en Lisboa (1615), incluso tras la caída de Lerma, preparando
las Cortes portuguesas de 1619, representando al rey Felipe IV en
Lisboa en 1621 y siendo jefe de los ejércitos de Felipe IV
en Portugal ante la nueva guerra con los holandeses.
Como sólo los naturales de Portugal podían ejercer cargos
en este reino, Diego se naturalizó portugués reclamando
la herencia portuguesa de su padre Ruy Gómez de Silva. Los
portugueses no aceptaron esta naturalización y su administración
fue criticada por seguir los dictados de Madrid. Fue el útimo
virrey en Lisboa y le sucedió una junta de tres miembros. Su
labor en Portugal ha sido posteriormente reconocida, siendo además
mucho mejor que la de sus tres sucesores.
Relevado finalmentre por Olivares, deja Portugal en 1622 aunque forma
parte del Consejo de Estado de Portugal, participa en las fiestas
cortesanas de la Corte (incluso guía la mitad de una cuadrilla
en una fiesta de toros siete meses antes de morir) y fallece en Madrid
en 1630.
Su madre Ana, princesa de Eboli, le favoreció frente al primogénito,
intentando casarle con la rica heredera Luisa de Cárdenas,
pero se anuló la unión pronto por su fuerte carácter.
Ana intento asimismo que heredara de su abuelo el Ducado italiano
de Francavilla. Sin embargo, la historia le conoce más como
conde de Salinas (consorte) al casarse con Ana Sarmiento Villandrando
de Ulloa en 1591. Tras morir su mujer hacia 1595 se casó en
1599 con su cuñada Marina Sarmiento, muerta en 1600. El hijo
de ambos, Rodrigo Sarmiento Villandrando de Silva, sería el
octavo conde de Salinas y futuro duque de Híjar, sublevado
en Aragón contra Felipe IV.
Tuvo pleitos con su hermano Rodrigo y su sobrino pues éstos
nunca le reconocieron como duque de Francavilla, por estar asociado
el ducado a la primogenitura. Felipe III nombró a Diego en
1616 marqués de Allenquer (Portugal) para hacerle Grande de
este reino.
Ademas de poesía cortesana y pastoril, también escribió
obras de historia. Es curioso que el hijo segundo de un hidalgo segundón
portugués emigrado volviera a Portugal investido con los máximos
poderes de gobierno.
Extraído de:
http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/depaz/mendoza/salinas.htm
(Con permiso del autor José Luis García de Paz. Consúltese
la web para actualizaciones).