Con
la llamada puerta de Santa Teresa en primer término, el monasterio
de San José de Pastrana fue el lugar, además de ser
fundado por la santa abulense, el centro en el que quiso la princesa
de Éboli meterse a monja bajo el nombre de Ana de la Madre
de Dios tras la muerte de su esposo en 1573.
Habitado en la actualidad por una comunidad de monjas concepcionistas
(de la Orden de la Inmaculada Concepción), el monasterio fue
fundado el 9 de julio de 1569 por Santa Teresa de Jesús, quedando
Isabel de Santo Domingo como primera priora. En aquella época
solamente existían unas pocas habitaciones de las que no queda
huella alguna. Además, la presencia de Santa Teresa no debió
de pasar de un mes. Aquí fue donde Isabel de Santo Domingo
dijo la famosa frase "¿la Princesa monja? ¡Doy la
casa por deshecha!" al conocer la idea de que doña Ana
se iba a meter a monja en el convento. El caos que organizó
la princesa durante su estancia en San José tuvo como corolario
que las religiosas, siguiendo órdenes de Santa Teresa, abandonaran
el lugar a los cutro meses dirigiéndose, después de
una escapada nocturna, a Segovia. Al quedar el monasterio vacío,
al año siguiente fue repoblado por franciscanas concepcionistas,
las mismas que lo habitan hoy. Sobre el friso que recorre toda la
fábrica sustentando las bóvedas puede leerse la leyenda
que nos recuerda la fundación del convento:
"ESTA IGLESIA Y MONASTERIO FUNDO Y DO[T]O EXCELENTISSIMA
SENORA DOÑA ANA DE MENDOÇA Y DE LA CERDA PRINCESA DE
MELITO Y DUQUESA DE PASTRANA CUIO ORIGEN PROCEDE LEGITIMAMENTE DE
LOS REYES DE CASTILLA Y DE FRANCIA. ACABOSE A BEINTE DIAS DEL MES
DE MAIO DEL AÑO DE NUESTRO SALVADOR JESUCHRISTO DEL MILL Y
QUINIENTOS Y OCHENTA Y DOS A ONRA DE DIOS Y DE SU BENDITA MADRE TOTA
PULCRA EST MARIA".
Junto a la entrada de la calle podemos ver una copia sobre azulejos
del retrato que de la santa de Ávila hiciera Juan Nardush,
más conocido como Juan de la Miseria. En la misma iglesia del
convento, levantada al más puro estilo austero de la orden
carmelita, se pueden ver los escudos de la casa de Silva y Mendoza.
En
la actualidad, además de la comunidad religiosa de la Inmaculada
Concepción, el monasterio de San José alberga un restaurante
totalmente recomendable: El
Cenador de las Monjas, levantado en el mismo espacio del antiguo
Hostal la Princesa de Éboli. En él se conserva todo
el ambiente del siglo XVI, inlcuyendo una cocina (¿lavadero?)
del siglo XVI. El restaurante se levanta sobre el ala oeste del claustro
del monasterio de religiosas. El salón principal, en el que
podemos disfrutar de los cuadros del pintor
pastranero Javier Cámara con los retratos de la princesa
de Éboli, se levanta en un antiguo espacio dedicado a las celdas
de las monjas. Sobre el suelo de rojas losetas, todavía se
puede ver la separación de los tabiques que formaban las estancias.
Pegado al propio claustro, corre una galería en la que se conserva
la mencionada cocina o lavadero, junto a una letrina de la misma época.
Si quieres conocerlo por dentro pincha aquí para visionar un
vídeo del Cenador.
Pero no solamente el marco de El
Cenador de las Monjas es incomparable, sino que, además,
se come muy bien, igual de bien que debió de comer en este
sitio la princesa de Éboli hace casi cinco siglos. No es casual
que el restaurante lleve en poco tiempo desde que se inauguró
varios premios de gastronomía. Recomiendo el entrante de patatas
gañaneras (¡¡¡exquisito!!!), el medallón
de solomillo con foie, patatas a los cuatro quesos... (¡¡mmmmmhhhhh!!),
el pato con compota de manzana, etc. etc. etc. entre otras muchas
delicias con que cuenta este excepcional restaurante. Hay que ir para
verlo y comerlo.
© Nacho Ares 2005