El castillo de Zorita fue en su momento una especie de lugar de recreo
de la princesa de Éboli. Su estado ruinoso apenas llama la
atención de los modernos automovilistas que pasan a su pie,
descubriendo sólo un montón de muros y torreones sin
forma.
A pocos
kilómetros de la villa de Pastrana se encuentra el antiguo
castillo
de Zorita de los Canes. Los orígenes de esta fortaleza
se remontan a la época medieval en tiempo de la lucha con los
moros, en el siglo X.
Tras pasar de mano en mano durante siglos, en el año 1565 fue
comprado por Ruy Gómez de Silva. Junto a la princesa de Éboli,
ambos esposos realizaron reformas en el castillo para poder habitarlo.
Hasta allí gustaba ir doña Ana descendiendo río
abajo el Arlés para contemplar desde la gran terraza que se
abre en la cima del torreón sur del castillo, las ruinas de
lo que se ha venido a identificar con la población visigótica
de Recópolis, la cual se encuentra a muy poca distancia del
lugar, muy cerca de la ermita de la Virgen de la Oliva. Antonio Herrera,
cronista de Guadalajara, nos recuerda que la Princesa era muy devota
de la Virgen del Soterraño que se adoraba en la diminuta cripta
que se abre bajo la iglesia del castillo. En la actualidad se encuentra
totalmente en ruinas, habiendo perdido cualquier recuerdo del paso
de la Princesa.
© Nacho Ares 2004