PINTO RECUPERA LA “TORRE DE ÉBOLI”
Texto y fotos Mario Díaz
Pinto. “Vamos a conseguir satisfacer ese sueño que siempre
los pinteños han tenido en su corazón: recuperar para
el pueblo la Torre de Éboli”. Con estas palabras, los
vecinos de Pinto conocían a finales de junio el acuerdo entre
el Ayuntamiento y los propietarios de su querido torreón para
que, por fin, su patrimonio histórico más importante
pueda ser visitado libremente.
El alcalde, Juan Tendero (PSOE), no ocultaba su satisfacción
por el acuerdo, que se rubricó el pasado 6 de julio tras largas
negociaciones con su propietario, Álvaro Roca de Togores, heredero
de esta propiedad de la duquesa de Andría, que a su vez la
heredó de otros nobles y de la propia Realeza, quien la mandó
construir en torno a 1359, cuando el rey de Castilla Pedro I el Cruel
cedió el entonces Señorío de Pinto a Iñigo
López de Orozco.
Han pasado siete siglos, tiempo suficiente para que la torre se haya
convertido en el emblema de la villa, aunque no hayan sido demasiados
los vecinos que hayan traspasado sus muros —especialmente el
torreón que corona sus tres plantas— por su condición
de patrimonio privado: un acuerdo municipal, hace años, permitió
al menos algunas visitas puntuales.
El torreón, por lo tanto, mantiene todo su encanto y misterio,
cimentado en su utilización como presidio durante los siglos
XVI y XVII para todos aquellos notables del Reino que iban perdiendo
el favor de los monarcas. Personajes célebres como el secretario
de Felipe II, Antonio Pérez, y la princesa de Éboli,
sobre todo, contribuyeron a dotarla de ese hálito mágico
que aún exhala desde su imponente porte (16,50 metros de largo
por 10 de ancho).
Las peculiaridades impregnan esta construcción: llamativa es
su piedra blanca, que sea una edificación defensiva y militar,
y también destacan sus esquinas redondeadas, probablemente
con el objetivo de dar mayor consistencia a la fortificación.
Y es que, en sus orígenes, la torre de Éboli debió
contar, al menos, con un recinto amurallado y otras dependencias para
acoger a todo un rey: los historiadores no imaginan a un monarca hospedándose
en una “simple” torre; algunos autores, incluso, apuntan
a que formó parte del proyecto de un castillo que nunca llegó
a ejecutarse.

Leyenda negra
Los que sí se “hospedaron”, sin duda, fueron todos
los notables de la Corte que fueron cayendo en desgracia. La torre
fue alimentando su leyenda con la historia de cada preso, especialmente
de una persona que incluso acabaría por dar nombre a la torre:
la princesa de Éboli. El 28 de julio de 1579, Felipe II mandó
detener a la princesa, doña Ana de Mendoza y de la Cerda, por
sus intrigas cortesanas y su complicidad con el secretario Real, Antonio
Pérez. La princesa de Éboli sufrió medio año
de duro encierro en la torre, tan duro que su estado de salud obligó
a su traslado a otro encierro.
Una década después de que fuera encarcelada la princesa,
el ya citado Antonio Pérez también acabó en la
torre, acusado de violar secretos de Estado. El secretario Real pudo
salir y se refugió en Aragón, por lo que Felipe II encarceló
a su familia. Sólo fueron algunos de los muchos personajes
ilustres de la Corte que, por sus intrigas o simplemente por perder
un día el favor Real, acabaron en tan frío como bello
torreón.
Abierta a finales de año
A lo largo de los siglos, el edificio ha sido restaurado en distintas
ocasiones. En el siglo XX, la duquesa de Andria instaló un
pequeño museo en sus tres estancias, con muebles y objetos
de época, un museo que los pinteños no han podido disfrutar
como quisieran, al menos hasta la firma de este acuerdo.
Antes, en todo caso, la operación ha de recibir el visto bueno
del Pleno municipal y de otras instituciones, puesto que la torre
es Bien de Interés Cultural, con la categoría de castillo,
desde 1949. Fuentes municipales confían en que a finales de
año o principios de 2007, por fin, la torre abrirá sus
puertas libremente. En sus edificios anexos, también adquiridos,
se ubicará la oficina de turismo.
Ningún desembolso
El valor económico de la torre de Éboli se cifra en
20 millones de euros, pero el acuerdo establece que el Ayuntamiento
no tendrá que realizar ningún desembolso: a cambio,
cederá 42.900 metros cuadrados de suelo a los actuales propietarios
en el futuro proyecto del Espacio del Mótor, un ambicioso desarrollo
ligado al mundo automovilístico, donde los herederos construirán
viviendas.
El alcalde vaticina que la recuperación y apertura de la torre
de Éboli al público supondrá, además,
“un impulso decisivo al turismo”, que se añade
a otros monumentos históricos de interés presentes en
la villa como la iglesia de Santo Domingo de Silos (XV, XVI y XVII),
el convento de las Madres Capuchinas (siglos XVI-XVII), la Casa de
la Cadena —del siglo XVII, hoy centro cultural—, o los
museos arqueológico, etnográfico e histórico.
© Fuente ABC Edición
Madrid jueves 3/8/2006 página 43