Diabetes
Este pequeño enlace está pensado para animar a todos aquellos que, como yo, luchan día a día contra la diabetes. Con él quiero demostrarles que la enfermedad nunca ha sido un obstáculo para hacer lo que más me gusta: viajar a Egipto, y sobre todo, disfrutar de la vida.
El 1 de enero de 2001 me diagnosticaron Diabetes Mellitus insulino-dependiente (DMID), es decir, diabetes tipo 1. Desde esa fecha me pincho insulina tres veces al día, una antes de cada comida. La enfermedad nunca ha supuesto un revés para las cosas que hacía normalmente. Sigo haciendo el mismo deporte que hacía hasta ese momento, como lo mismo (nunca he sido una persona golosa y aún así no me privo de nada) y, lo más importante, sigo viajando a Egipto con asiduidad.
Gran parte del éxito del control que tengo sobre la diabetes se la debo a mi médico, el Dr. Luis Cuéllar, del Servicio de Endocrinología del Hospital Pío del Río Hortega de Valladolid, y a Gloria Cabezas, ATS del mismo Servicio, quienes desde el primer momento me orientaron estrechamente sobre cómo superar sin problemas la enfermedad. Desde aquí, un millón de gracias a los dos.
Diabetes en Egipto
Como todo el mundo sabe las temperaturas en Egipto son mucho más elevadas que en España. Sin embargo, más que el calor, el principal problema que se puede encontrar un diabético insulinodependiente en este país es el sobreesfuerzo que supone en muchas ocasiones seguir el ritmo de viaje. Tampoco hay que olvidar los cambios de horarios que se pueden sufrir para acomodar el ritmo de las visitas a las comidas que se hacen en el itinerario.
Allí,
igual que en nuestro país, En Egipto la gente está muy familiarizada
con la enfermedad. En árabe, diabetes se dice "Shokar", literalmente,
"azúcar". Debido a mi trabajo y a mis
continuos viajes al país de los faraones, siempre llevo colgada del
cuello una cadena de la que pende una chapa en la que se puede leer la palabra
diabetes en inglés, que se dice igual que en castellano y por el otro
lado aparece grabada en caracteres árabes.
A continuación propongo unos consejos sencillos para todos aquellos que se acerquen a Egipto por primera vez.
Consejos para el viaje
Aunque no es necesario, si queremos sentirnos más
seguros podemos informar de nuestra enfermedad al guía del viaje. Los
egipcios son gente muy atenta y amable y, como decía má arriba,
todos tienen un pariente o amigo afectado por la enfermedad.
Sobra decir que, si en condiciones normales siempre es casi obligado llevar
con nosotros un par de sobrecitos de azúcar, para viajes como éstos
nunca me separo de algo más fuerte como, por ejemplo, chocolatinas.
Te reponen de cualquier bajón y, además de estar muy buenas,
pueden salvarnos del retraso en una comida.
Insulinas: En el mercado existen bolsas isotérmicas
capaces de mantener el frío durante más tiempo. Aún así
yo nunca las he utilizado para mis viajes a Egipto. Lo que se puede hacer
es utilizar estas bolsas para transportarlas hasta nuestro destino. Todos
los viajes organizados trabajan con grandes cadenas hoteleras en cuyas habitaciones
siempre se dispone de un pequeño frigorífico en el minibar.
Allí podemos dejar las insulinas de forma permanente y solamente tomar
las que vayamos a emplear durante las próximas horas.
En Egipto todo es posible. Ya lo veréis. Por ello no es extraño
que por razones indefinibles el plan del día se pueda ver trastocado
por cualquier tipo de retraso. Por ello, si no estamos totalmente seguros
y con un amplio margen de tiempo de que vamos a llegar a la hora prefijada
al hotel o al barco para poder coger la insulina y comer o cenar, siempre
es recomendable llevarla con nosotros.
Horarios
de comidas: Normalmente, en Egipto suelen tener los mismos horarios
de las comidas que nosotros. Únicamente éstos se pueden ver
variados debido al itinerario de las visitas del día.
Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que durante los días del crucero
que recorre el Nilo desde Aswan hasta Luxor o viceversa, las comidas se suelen
servir a las 13.00 horas. Aunque parezca pronto, no tenemos que olvidar que
los días durante el viaje también empiezan antes. No es extraño
que las visitas comiencen a las 6 o incluso a las 5 de la mañana para
evitar las horas de máximo calor. En casos como éstos, en los
que supone adelantar el desayuno de forma excesiva, siempre recomiendo lo
que hago yo. Coger un poco de comida en una bolsa (panes o fruta) y meterla
en la mochila. En puestos de las calles podemos encontrar bricks de 200 ml
de leche que nos serán de gran utilidad para estos casos. No son caros
y nos ayudarán a completar el desayuno.
Comidas: El tipo de comida que se sirve en
los hoteles es totalmente europea. No vamos a tener ningún problema
para poder disfrutar de arroces, pasta, patatas, yogures, pan (en su millón
de formas de presentación), frutas, o de cualquier tipo de alimento
que nos aporte los hidratos de carbono necesarios para nuestra comida.
Incluso si nos aventuramos a comer en un restaurante más local, en
donde las comidas son totalmente autóctonas, nunca tendremos problemas
para que nos sirvan un buen cesto de panes de pita para acompañar.
De esta forma, aunque el resto de platos sean verduras, el número de
raciones de hidratos de carbono está asegurado.
Otro detalle que no debemos dejar pasar por alto es el propio viaje en avión
hasta Egipto y las primeras comidas de nuestra estancia. Por experiencia,
siempre llevo desde España varios sanwiches como mínimo para
cubrir la comida o cena del avión (en donde como en todos los vuelos
no hay quien coma) y, para cubrirse las espaldas, para el desayuno, comida
o cena (según toque) del primer día. Que no extrañe al
viajero novato que la agencia arrastre al turista sin comer, directamente
desde el aeropuerto hasta la primera visita con el fin de aprovechar el mayor
tiempo posible.
Bebidas light: Si nos salimos de los circuitos turísticos convencionales, es posible que no en todos los lugares encontremos bebidas light. Agua embotellada la encontraremos sin dificultad en cualquier sitio. Hay numerosas marcas. Sin embargo, fuera de los hoteles y restaurantes, aunque es cierto que en muchos puestos de las calles cada vez se ve más Coca-Cola, Pepsi, o 7 Up light (o "Diet" como prefieren decir ellos), sigue siendo una rareza en muchos establecimientos.

Hipoglucemias: No tenemos que tener
miedo siempre que vayamos acompañados y no arriesguemos hasta el límite
de nuestras posibilidades. Siempre es aconsejable tomar algo al sentir el
mínimo síntoma de hipoglucemia. Si por cualquier circunstancia
no llevamos con nosotros azúcar o una chocolatina, no vamos a tener
problema alguno de encontrar un puesto en la calle en la que tomar una Coca-cola,
un té con azúcar o cualquier tipo de reconstituyente.
En caso de extrema gravedad, todos los viajes contratados en cualquier agencia
de viajes llevan su seguro médico. Los hospitales en Egipto son aceptables,
por lo que no vamos a tener ningún problema en ese sentido.