Entrevista
Francisco Martín Valentín
Director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto
Director del proyecto Senenmut
Entrevista realizada en junio de 2004 en Madrid.
Director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, Francisco J. Martín Valentín lleva más de tres décadas dedicado a la egiptología. En la actualidad dirige el Proyecto Senenmut que busca rehabilitar una de las tumbas más importantes de la necrópolis tebana, en Luxor oeste. Se trata de un ambicioso proyecto en el que colaboran, además del propio Instituto, el Ministerio de Cultura español, la Universidad Complutense de Madrid, la Unesco y el Consejo Superior para las Antigüedades de Egipto.

Desde hace más de una década el
papel que desempeña la egiptología de nuestro país en
el marco internacional ha adquirido un protagonismo propio a partir de los
excelentes resultados obtenidos por las diferentes misiones arqueológicas
españolas en el Valle del Nilo. Al éxito obtenido en Heracleópolis
Magna, Oxirrinco o más recientemente el Proyecto Djehuti de Luxor ahora
hay que sumar la aparición de un nuevo trabajo, el Proyecto Senenmut
cuyo rodaje comenzará en octubre de este año de 2003.
Al frente de este apasionante trabajo y bajo la dirección de Francisco
J. Martín Valentín está el Instituto de Estudios del
Antiguo Egipto (IEAE). Nos hemos acercado al lugar de trabajo de este egiptólogo
español para charlar con él sobre este proyecto.
¿Egiptólogo o abogado?
Resulta insólito encontrarse con un bufete de abogados en pleno centro
de Madrid, decorado de arriba a abajo con motivos egipcios que reproducen
láminas del Denkmäler de Lepsius o antiguas estampas de la Description
de l’Égypte. Todos estos recuerdos de Egipto cubren las paredes
del despacho de Francisco J. Martín Valentín entre estanterías
repletas de gruesos volúmenes de leyes. En medio de todo este maremagnum
legal surge este hombre que, como él reconoce, por imperativo de la
ley es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, y ejerce
la abogacía. Sin embargo, este segoviano nacido en tierra de conquistadores
y de comuneros, de lo cual se siente muy orgulloso, es en realidad más
egiptólogo que abogado. “Mi trayectoria académica –nos
explica el propio Martín Valentín al comienzo de nuestra charla–
se desarrolla en este ámbito aunque, antes de nada y después
de todo, me considero egiptólogo, en la medida en que llevo trabajando
en la egiptología desde que tenía 16 años. Mi primera
publicación egiptológica se remonta al año 1983, aunque
ya antes había colaborado con la Embajada de la República Árabe
de Egipto en España, en el año 1979. Son, pues, cerca de 30
años metido en este mundo de una manera profesional ya que en España,
cuando yo empecé, carecíamos de un lugar en donde estudiar egiptología.
No obstante, la metodología académica que obtuve en la Facultad
de Derecho, sobre todo en la investigación histórica, me habilitó
para trabajar y profundizar en el estudio del antiguo Egipto sin ningún
tipo de dificultad. Luego, hay que desarrollar el trabajo de investigación
con rigor, evitando desviarse de los hechos comprobados. De este modo, después
de 30 años de trabajo, y con el diccionario de la Real Academia de
la Lengua en la mano me declaro egiptólogo, ya que soy persona versada
en las antigüedades de Egipto, es decir, en el estudio de la egiptología.”
Como ha sucedido a muchos otros estudiosos, para Martín Valentín
la egiptología ha terminado en convertirse en una parte muy importante
de su vida. “La egiptología es mi vida y la abogacía es
aquéllo con lo que me gano la vida –nos reconoce el director
del IEAE–. Además, no hay que olvidar que las actividades por
las que soy públicamente más conocido están relacionadas
con la egiptología, y éstas se han incrementado en los últimos
tiempos. Hablo de la publicación de artículos y libros, la participación
en simposios, charlas y congresos y, en suma, mi dedicación casi diaria
el estudio de la civilización del Valle del Nilo.”
La AEDE y el IEAE
Entre las grandes aportaciones de Martín Valentín a la egiptología
española se encuentra la fundación de la Asociación Española
de Egiptología (AEDE). Como nos relata él mismo “la fundación
de la AEDE obedeció a la existencia de una gran inquietud, en un primer
momento personal, luego compartida por otras personas. En el año 1985
entré en contacto con Carmen Pérez Díe, conservadora
de las salas de Oriente y Egipto en el Museo Arqueológico Nacional,
y directora de la misión arqueológica en Ehnasya el Medina,
en Egipto, para proponerle su participación en la fundación
de la asociación ya que en España no había absolutamente
nada, ni en el ambiente académico ni en el sector privado, dedicado
al estudio del antiguo Egipto. En mi condición de abogado pensaba que
podía aportar algo con la organización de una estructura que
sirviera para aglutinar a todas las personas que, en nuestro país,
estaban interesadas por el mundo de la egiptología. El proyecto gustó
y lo pusimos en marcha. De esta forma, el 24 de diciembre de 1986, se fundó
la AEDE en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Han pasado casi
dos décadas desde el nacimiento de la asociación y creo que,
con el paso del tiempo, la finalidad para la cual fue fundada se ha cumplido
con creces. Había en la calle una gran demanda de enseñanza
rigurosa y metodológica, abierta a cualquier persona interesada en
el antiguo Egipto, laguna que ha cubierto brillante y sobradamente la AEDE.”
Poco más de una década después del nacimiento de la AEDE,
Martín Valentín quiso dar un paso adelante, en esta ocasión
más ambicioso. Nació así en 1997 el Instituto de Estudios
del Antiguo Egipto (IEAE). Según él “el Instituto obedece
a la misma idea que yo tenía en la cabeza cuando creamos la AEDE, pero
dando un paso adelante. La Asociación era una estructura para la mera
difusión cultural del antiguo Egipto, mientras que el Instituto pretende
abordar el estudio de proyectos especializados en egiptología, en relación
con los monumentos que integran el patrimonio egiptológico en España
y fuera de ella; celebrar simposios, encuentros de egiptólogos internacionales
que expongan al público español los resultados de sus trabajos,
etcétera. En definitiva, plantear cuestiones punteras y muy especializadas
sobre el tema, tal y como hacen instituciones similares en otros lugares de
Europa o Estados Unidos.”
Alguno de los proyectos que rodean al IEAE le confieren el halo necesario
que requiere cualquier institución antes de convertirse en fundación,
objetivo definitivo hacia el que se dirige el Instituto. Como reconoce Martín
Valentín: “para ello es necesario creer en la iniciativa privada
como elemento dinamizador de proyectos. En la actualidad, el sector público,
(y no es sólo el caso de España), no puede asumir la totalidad
de los proyectos culturales que se le someten. No habría suficiente
dinero. Además, la ejecución de los planes de trabajo, exige
en ocasiones un dinamismo más propio de las iniciativas privadas.”
El Proyecto Senenmut
En la actualidad el IEAE está trabajando duramente para sacar adelante
un proyecto realmente espectacular: se trata de la rehabilitación y
el estudio de ciertos aspectos inéditos de la tumba número 353
de Senenmut y de sus alrededores. “El Proyecto Senenmut –afirma
orgulloso Martín Valentín– obedece al espíritu
del IEAE en una de las áreas de actuación destacadas en sus
estatutos, que es la colaboración en la conservación, estudio,
preservación y conocimiento del patrimonio del Egipto antiguo. Se tata
de un proyecto desarrollado por miembros del IEAE. Este plan de trabajo nació
a partir del gentil ofrecimiento del Consejo Superior para las Antigüedades
de Egipto (SCA) con el fin de conservar y presentar al público la TT
353, una de las dos tumbas del arquitecto de la reina Hatshepsut, Senenmut.
El monumento está ubicado muy cerca del templo de Deir el Bahari, en
la orilla occidental de Luxor, la antigua Tebas. La oferta es ya de por sí
muy importante, ya que colaborar en la conservación y estudio de un
monumento perteneciente a uno de los períodos más importantes
de la dinastía XVIII, en el Imperio Nuevo, el cual posee el techo astronómico
más antiguo de Egipto, es realmente un honor.”
Como nos explica su director, el proyecto se desarrollará en varias
etapas, alrededor de tres campañas de trabajo, de uno a dos meses de
duración, entre octubre y diciembre, la época menos calurosa
en Luxor. “La tumba está ubicada en una hondonada cercana a Deir
el Bahari en un espacio en el que se sospecha se han arrojado deshechos de
todas las épocas. Precisamente, una de las primeras labores que se
tendrán que realizar durante la primera campaña de 2003 es la
limpieza de esta zona, lo que puede suponer todo un pozo de sorpresas. No
olvidemos que Deir el Bahari ha sido un emplazamiento empleado desde el Imperio
Medio para la construcción de tumbas y capillas, por lo que no sería
extraño que en los alrededores de la tumba de Senenmut, pudieran aparecer
restos de enterramientos del Imperio Medio o de Baja Época, u otros
hallazgos similares. Estos previsibles descubrimientos podrían alterar
las etapas de desarrollo de los trabajos.
Posteriormente se ejecutaría el objetivo central del proyecto –prosigue
el director del IEAE– que es acondicionar la tumba, con las instalaciones
precisas para obtener la renovación de la atmósfera y el mantenimiento
de un ambiente estable en el interior, el acceso, la iluminación y,
finalmente la construcción de un edificio auxiliar, totalmente reversible
y respetuoso con el enclave arqueológico, cercano al monumento que
facilitará la muestra didáctica de la cámara ‘A’
de Dorman (que contiene el techo astronómico y un conjunto de textos
funerarios sumamente interesantes). Como la cámara citada es muy pequeña,
mide aproximadamente 2,70 metros de lado por 1,90 metros de alto, no caben
a la vez más de 3 o 4 personas. Por lo tanto, la idea es que el estudio
detallado de los relieves y representaciones se pueda hacer a partir de una
reproducción anexa de dicha cámara, lo que permitiría
reunir hasta una treintena de personas, cada vez, para escuchar las explicaciones
pertinentes sin perjudicar al monumento original con un exceso de visitas.
Por otra parte, es posible que la tumba original, una vez acondicionada, solo
fuera accesible a grupos muy reducidos de personas e incluso sólo a
los investigadores.”
La primera campaña del Proyecto Senenmut, que se desarrollará
entre los meses de octubre a diciembre de 2003, servirá para delimitar
el área concedida por el SCA y realizar las catas necesarias con el
fin de que en la segunda campaña se pueda alzar el pabellón
didáctico antes mencionado en un área exenta de nuevos hallazgos
y segura. “Parece una incongruencia –afirma un sonriente Martín
Valentín– pero temería encontrar, por ejemplo, algún
pozo funerario del Imperio Medio, lo que haría cambiar el cariz del
proyecto. Sabemos que sería muy normal encontrar ostraca, fragmentos
de estatuaria o cerámica y otros restos menores, de hecho nos conformamos
con eso”.
La propia naturaleza del Proyecto Senenmut implica la publicación de
los resultados de los trabajos en forma de ‘Memorias Preliminares’
nada más volver de las diferentes campañas y más tarde,
una publicación detallada del trabajo. Aunque la tumba está
ya publicada con gran rigor por Peter F. Dorman en el año 1991 (The
tombs of Senenmut at Thebes: the architecture an decoration of tombs 71 and
353, New York, N. Y. Egyptian Expedition), realmente quedan áreas susceptibles
de estudio tales como el techo astronómico, los objetos que aparezcan
en la zona exterior de la tumba, o la interrelación del monumento con
el cercano templo de Deir El Bahari y con respecto a otros monumentos del
área, lo que justifica sobradamente la actuación arqueológica
de nuestro equipo.
El Proyecto Senenmut cuenta con el apoyo, además de los propios fondos
del IEAE y de la ayuda económica del Ministerio de Educación,
Cultura y Deporte, a través de su Dirección General de Cooperación
y Comunicación Cultural, con el respaldo de la Universidad Complutense
de Madrid, de la Unesco, y de algunas empresas privadas.
La egiptología en España
Francisco J. Martín Valentín se siente un observador de privilegio,
al mismo tiempo que protagonista, del desarrollo de la egiptología
en España, ya que desde el año 1986 ha estado relacionado con
muchas de las personas que han participado en nuestro país en la investigación
y desarrollo de este área de la Historia Antigua.
“La egiptología en España no está tan mal como
unos dicen, ni tan bien como todos quisiéramos. Es un camino lento
y, a veces, muy complicado ya que en ocasiones existen graves contradicciones.
Por ejemplo la universidad; aún no pudiendo expedir títulos
de grado en egiptología, crea expectativas profesionales entre los
alumnos o licenciados en Arqueología e Historia Antigua con perfil
de Próximo Oriente antiguo que finalmente tienen un muy difícil
desarrollo. Es lógico que haya personas de esta procedencia académica
que traten de defender sus puestos de trabajo, pero no lo es tanto que lo
hagan recurriendo en ocasiones a métodos no deseables. Sin embargo,
la egiptología en España está viviendo un gran auge.
Hemos pasado de tener una sola misión en Egipto, la de Heracleópolis
Magna, amparada por los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Educación
y Cultura, a tener varias más; tal es el caso del Proyecto Djehuti
con José Manuel Galán en Tebas, patrocinado por Telefónica
de España, la de Oxirrinco, de la Universidad Central de Barcelona
con Josep Padró, además de los trabajos de la Fundación
Arqueológica Clos de Barcelona en Meidum y Sudán. Ahora, el
proyecto que estamos dirigiendo en relación con la tumba de Senenmut
se incorpora por derecho propio a este floreciente panorama.”
En palabras del director del IEAE “en los últimos años
la egiptología de campo española ha dado un apreciable salto
cualitativo y ahora queda por institucionalizar la formación académica
de especialidad egiptológica en nuestro país. Sobre este último
aspecto tampoco creo que haya mucho problema. Como he comentado en más
de una ocasión, no resulta imprescindible crear urgentemente una escuela
académica española de egiptología dos siglos después
de que lo hayan hecho otros países de Europa. El sistema legal de la
Unión Europea permite que los españoles puedan estudiar egiptología
con más facilidad que antes en cualquier capital de nuestro sistema
unitario. Sin embargo, hay que superar el sarampión que implica el
virus de la titulitis. No entiendo que haya que ceñirse al numerus
clausus para defender legítimos intereses profesionales que nadie discute,
cuando áreas como ésta requieren en nuestro país del
esfuerzo y la colaboración de todos.”
A pesar de su personal opinión sobre el tema, Martín Valentín
es optimista. “Hay investigadores españoles que están
integrados en misiones arqueológicas extranjeras, se citan cada vez
más obras en castellano en las publicaciones científicas, los
congresos de egiptología tienen cada vez más participación
de españoles, y las misiones arqueológicas españolas
en Egipto crecen. El futuro es esperanzador.”
© Nacho Ares 2004