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Esnofru y las nuevas cámaras de su pirámdie
Nacho Ares
Publicado en monográfico "Misterios de los faraones de Egipto" Más Allá
Ningún
otro faraón de la historia de Egipto fue capaz de mover tal cantidad
de toneladas de piedra para construir sus pirámides. Y cuando todo
parecía señalar que sus misterios se habían perdido
para siempre en sus tres pirámides, aparecen nuevas cámaras
que reavivan la polémica sobre el significado de estas enigmáticas
construcciones.
Dashur se encuentra a 40 kilómetros al sur de El Cairo siguiendo
la misma carretera que hay para llegar a Sakkara. Dejando a la izquierda
el ramal del río y el puente que hay sobre éste y que lleva
a Menfis, nos introducimos en un camino de frondosas palmeras decorado con
multitud de burros y bueyes. Tras cruzar un paso a nivel sin barreras vigilado
por un policía, giramos a la derecha para introducirnos en una aldea
en la que comienza a ser abundante la presencia de militares: hemos llegado
a la región de Dashur.
Por ese despertar al turismo que ha sufrido Egipto durante la década
de los 90, en 1996 fue abierto al público uno de los complejos más
impresionantes de todo el Valle del Nilo. La razón de su tardía
apertura la encontramos en que, como ya se ha dicho, el complejo de pirámides
del Imperio Antiguo y Medio de Dashur, se halla en pleno corazón
de una zona militar.
Además este alejado lugar cuenta con una extraña historia
relacionada con el mundo de los OVNIs. Según el investigador mexicano
Jaime Mausán, la presencia de una base militar en un lugar tan apartado
se debe a un suceso muy similar al de Roswell, Nuevo México (Estados
Unidos). Al parecer, un OVNI se estrelló en Dashur y enterados por
sus satélites espías, los americanos se pusieron en contacto
con los israelíes para hacerse cuanto antes con el objeto extraterrestre.
Hasta allí se envió un helicóptero de las Fuerzas Aéreas
Israelíes que en una operación relámpago se hizo con
el objeto para poco después retornar a su punto de partida. La fuente
de la información, Jaime Mausán, resta credibilidad a esta
historia aunque no deja de ser curioso la existencia de este tipo de “leyendas
urbanas” en lugares arqueológicos tan distantes.
Cinco siglos de pirámides
En Dashur se levantan doce pirámides en total, si bien de cinco de
ellas no sabemos absolutamente nada. Las más importantes son las
dos construidas bajo el mandato de Esnofru. Más de cinco siglos después,
Amenemhat II edificó una pirámide hoy prácticamente
desaparecida. Solo sabemos que tenía un lado de 50 metros. Al noreste
de la región Sesostris III levantó otra pirámide de
78,5 metros de altura, 105 de lado y 56 grados de pendiente. Por su parte,
Amenemhat III se hizo construir otra pirámide al este de Dashur con
ladrillos de adobe, la “Pirámide Negra”. Aunque hoy solamente
conserve un montón de escombros, en la Antigüedad este monumento
alcanzó los 81 metros de altura, 105 de lado y 57 grados de pendiente,
es decir, muy similar a la de su antecesor Sesostris III.
A unos 4 kilómetros al sur de Dashur existen los restos de otras
dos pirámides conocidas con el nombre de pirámides de Mazghuna
y que toman el nombre de la aldea cercana. Su identificación es todavía
inexacta aunque se sospecha que podrían pertenecer al último
faraón de la dinastía XII, Amenemhat IV y su esposa Sobekneferu.
Sin embargo, las dos pirámides más importantes de todo el
complejo de Dashur son las levantadas durante el reinado de Esnofru. A pocos
metros de la entrada a la base militar, el autobús turístico
y los taxis dejan al visitante prácticamente en la entrada a la Pirámide
Roja, nombre que le viene de la particular coloración que poseen
los bloques que fueron empleados para su construcción.
Según la egiptología ortodoxa, ésta es la primera pirámide
verdadera edificada en Egipto. Su altura es de 104 metros y sus lados casi
alcanzan las medidas de la Gran Pirámide, 220 metros (la Gran Pirámide
tiene 230 metros). Curiosamente su inclinación, 43 grados, es idéntica
a la que posee la parte superior de la llamada pirámide “romboidal”
o acodada, también construida por Esnofru un kilómetro más
al sur y que se debió de edificar poco antes de la Pirámide
Roja. Este detalle ha servido a algunos investigadores para respaldar la
posibilidad de que la Pirámide Roja es una evolución de la
anterior.
Para entrar en ella es necesario ascender primero por la cara norte a lo
largo de unos peldaños construidos aprovechando los propios sillares
de la pirámide hasta una altura de 28 metros. Tras bajar a lo largo
de 60 metros por un infernal entarimado y alcanzar las entrañas del
suelo, nos encontramos con la primera de las habitaciones. En total hay
tres rematadas en bóveda falsa, construida por aproximación
de hiladas de piedras, muy similar a la que posee la Gran Galería
de la Gran Pirámide. La segunda de estas cámaras se coloca
sobre el eje central del monumento y es utilizada en ocasiones por grupos
de sensitivos para realizar experimentos psíquicos.
La llamada cámara del sarcófago está construida por
encima del nivel de las otras dos, y para acceder a ella es necesario subir
por una escalera de madera puesta a propósito para hacer más
fácil la visita del turista. En ella comprobaremos desde el improvisado
mirador, que el suelo está levantado, quizá producto de los
ladrones de tumbas ya en la Antigüedad.
Hace unos años se halló al pie del monumento el llamado piramidión
que supuestamente se colocaba sobre el vértice de la pirámide.
Todavía los expertos no están seguros de que efectivamente
corresponda a la Pirámide Roja ya que no tiene el mismo grado de
inclinación que la propia pirámide en sí. Este piramidión
se puede ver hoy en la cara este del monumento, junto al antiguo templo
de la pirámide, una construcción realizada con ladrillos de
adobe.
Experimentos arquitectónicos
La Pirámide Roja ha sido considerada siempre como el resultado final
de una insólita experimentación llevada a cabo por los arquitectos
del reinado de Esnofru. Todos los egiptólogos académicos coinciden
en que en esta pirámide fue en donde se enterró el cuerpo
momificado de Osiris Esnofru y que el resto de pirámides que se le
atribuyen no fueron más que el resultado de los continuos y fracasados
esfuerzos por lograr una pirámide de caras totalmente lisas. Gracias
a las diferentes marcas dejadas por los canteros en la época de la
construcción el egiptólogo alemán Rainer Stadelmann
ha conseguido ubicar cronológicamente estas construcciones en la
época de Esnofru.
Situada a unos dos kilómetros al sur de la pirámide Roja se
levanta la pirámide romboidal o acodada. Esta extraña pirámide
de doble pendiente, de haber conservado su inclinación original (54
grados) habría alcanzado los 128,5 metros de altura. Pero con el
cambio de planes se quedó en 105 al rebajar la inclinación
a 43 grados. Su mal estado de conservación obliga a que permanezca
cerrada al público. El cambio de pendiente se ha explicado como una
decisión obligada debido al hundimiento de varias bóvedas
en su interior, y no a una necesidad perentoria de acabar el monumento debido
a la muerte del faraón.
Una de las particularidades de esta pirámide es su doble entrada
ya que posee una al norte y otra al oeste. Ante su cara sur hay una pirámide
satélite. En el lado este podemos descubrir los restos de una puerta
adintelada que formaba antiguamente el templo de la pirámide. En
la esquina todavía pueden verse los restos de la primitiva calzada
que unía la pirámide con el templo del valle.
Nuevas cámaras
La región de Meidum se encuentra a casi 90 kilómetros al sur
de El Cairo. Al ser un lugar relativamente alejado, es difícil que
un circuito turístico convencional incluya su visita, sin embargo,
el paso por este lugar no desencantará al viajero ávido de
nuevas sensaciones. A simple vista, la pirámide que allí se
levanta parece un zigurat mesopotámico. Su construcción probablemente
fue comenzada por el faraón Huni, el último gobernante de
la III dinastía, aunque todo parece indicar, gracias a los grafitos
encontrados en las cercanías, que las obras fueron continuadas por
Esnofru.
Se trata de una pirámide que debió de alcanzar los 93,5 metros
de altura y que tenía
un lado de 147 metros. Su pendiente es de 51 grados y ofrece anomalías
constructivas. Al comienzo se diseñó como una pirámide
de siete escalones similar a la de Zoser y que hoy se puede ver en la meseta
de Sakkara. Sin embargo, se sabe que más tarde el arquitecto retocó
el plan para hacerla de ocho y rellenar los desniveles con el fin de convertirla
en una pirámide de caras lisas. Pese a todo, el ingenio arquitectónico
no tuvo éxito y los muros exteriores se hundieron dejando a la luz
el aspecto de torre que tiene en la actualidad.
Desde hace poco tiempo, la pirámide de Meidum se ha convertido en
uno de los lugares calientes de la investigación egiptológica
debido a los hallazgos que allí se han realizado. En efecto, el año
2000 era la fecha prevista para que se abriera de una vez por todas la cámara
descubierta en la Gran Pirámide por un equipo alemán en el
año 1993. No fue así, pero los medios de comunicación
se hicieron eco de otro hallazgo quizás igual de impactante. Hasta
entonces se creía que la pirámide de Meidum contaba únicamente
con una sola habitación cuya techumbre, al igual que las habitaciones
de la Pirámide Roja de Dashur, estaba cubierta por una bóveda
falsa. Sin embargo, un equipo francoegipcio descubrió gracias al
empleo de endoscopios de fibra óptica que también existen
dos pequeñas habitaciones cubiertas de igual modo con bóveda
falsa. Al parecer corriendo paralelo y por encima del pasillo descendente
que se emplea para llegar hasta la cámara funeraria existe otro pasillo
que hasta ahora había permanecido ignorado. La presencia de unos
extraños bloques al pie de la entrada a la cámara funeraria
dio la primera pista a los investigadores franceses. Introduciendo un pequeño
endoscopio flexible del grosor de un dedo, advirtieron la presencia de un
pasillo muy corto de apenas 3 metros de longitud que iba a dar a dos habitaciones
consecutivas. La primera, llamada cámara sur, tiene 2,6 metros de
ancho, 3,5 de largo y 2,1 de alto. Perforando el antiguo canal descendente
los investigadores franceses descubrieron la presencia de una cámara
más, llamada cámara norte, similar a la anterior y que conectaba
con un canal o pasillo nuevo descendente de más de 15 metros que,
como ya se ha dicho, corría paralelo al de entrada a la pirámide.
Lo más sorprendente de todo es que se ha podido comprobar que las
cámaras poseen inscripciones. Ello podría suponer la presencia
de los Textos de las Pirámides más antiguos conocidos hasta
ahora, tres siglos más antiguos que los de la pirámide de
Unas en Sakkara.
Los interrogantes que suscitan estos monumentos siguen martilleando la cabeza
de numerosos investigadores. Si realmente Esnofru es el artífice
de la construcción de estas tres pirámides, ¿cómo
se explica que un solo faraón poseyera tres de estas gigantescas
construcciones? ¿Acaso se levantaron tres tumbas para él?
Las dos pirámides de Esnofru “que sobran”, son explicadas
como cenotafios. Pero, ¿cuáles fueron cenotafio y cuál
la tumba? Quizá el interior de las nuevas cámaras descubiertas
recientemente en Meidum ofrezcan un halo de luz sobre este misterio.
Esnofru.
Una aproximación histórica
Padre del conocido Keops y primer faraón de la IV dinastía,
reinó durante más de dos décadas desde 2613 hasta 2589.
Gracias a los restos arqueológicos que nos han quedado de sus tres
pirámides y a los documentos que hablan de su reinado, sabemos que
bajo el gobierno de Esnofru el Egipto faraónico comenzó una
época gloriosa de grandes construcciones no solamente de grandes
pirámides sino también de templos, palacios y fortalezas militares
en lugares estratégicos del Valle del Nilo.
Sabemos que realizó varias expediciones mercantiles a la franja palestina
en busca de maderas. Desde el punto de vista militar conocemos algunas de
sus incursiones en prácticamente todas las fronteras del país
incluyendo Nubia, Libia o el Sinaí lugares de donde trajo miles de
prisioneros. Por ejemplo, la Piedra de Palermo cuenta que en Nubia capturó
7.000 prisioneros y 200.000 cabezas de ganado, en definitiva grandes ingresos
destinados seguramente a paliar los increíbles gastos que debieron
de suponer las construcciones llevadas a cabo a comienzos de la IV dinastía.
© Nacho Ares 2006