EL
OJO CRÍTICO nº 47 otoño 2005
Entrevista a Nacho Ares, director de la Revista de Arqueología
“En el Egipto faraónico no hay extraterrestres”
“Mi nombre completo es Ignacio Ares regueras.
Nací en León el 27 de agosto de 1970 aunque he vivido
casi 20 años en Valladolid. La mejor edad para un hombre. El
año próximo diré lo mismo con 36 y así
sucesivamente.
Estudié en el colegio La Salle de Valladolid, el bachillerato
lo hice en el Instituto Zorrilla de la misma ciudad en donde también
estudié mi carrera de Filosofía y Letras. Soy licenciado
con grado en Filosofía y Letras (Geografía e Historia)
en donde desarrollé la especialidad de Historia Antigua. Allí
desarrollé entre 3º y 4º de carrera la tesina, “La
interpretación grecorromana del mundo oriental. Un estudio
crítico de las fuentes clásicas” bajo la dirección
de Santos Crespo. Con la tesina en la mano y recién acabado
5º de carrera vi el percal del departamento (una auténtica
leonera) y me fui pitando a hacer lo que más me gustaba. Trabajar
y estudiar sobre el antiguo Egipto.
Mi primer artículo lo publiqué en 1994 en la revista
Historia y Vida con quienes estuve colaborando varios años.
También lo hice en Revista de Arqueología y en el Boletín
de la Asociación Española de Egiptología.
Gracias a Javier Sierra, poco después empecé a publicar
en revistas como Más Allá, Enigmas, Año Cero
y Karma 7.
Mi primer libro lo publiqué en 1998 y se titulaba Egipto
el oculto. Luego vino Egipto Insólito (1999),
El Valle de las Momias de Oro (2000), Viaje iniciático
por los templos sagrados del antiguo Egipto (2000), El guardián
de las pirámides (2001), Egipto al Límite
(2002), Tutankhamón. El último hijo del sol
(2002), La historia perdida y La historia perdida II (2003)
y, finalmente, El enigma de la Gran Pirámide (2004).
Se puede tener más información de estos libros en el
apartado correspondiente de mi página web: http://www.nachoares.com/libros.html.
De todos ellos tengo un recuerdo especial. Todos se han reeditado,
algunos con mucho éxito como La historia perdida y se han difundido
magníficamente bien por Sudamérica en donde hay un montón
de gente que me sigue (pobres ingenuos...). Conservo cientos de cartas
y de correos electrónicos de gente que me escribe desde los
lugares más recónditos del planeta. Lo último
que me ha pasado es con un estudiante egipcio que se puso en contacto
conmigo porque quiere hacer la tesis doctoral sobre mi trabajo. Realmente
es una satisfacción muy grande.
A lo largo de estos años habré publicado más
de 300 artículos. En la actualidad soy director de Revista
de Arqueología. La de toda la vida y en la que yo mismo publicaba
cuando estaba en la carrera. ¡Qué vueltas da la vida!
Mi último proyecto no tiene nada que ver con Egipto. Se trata
de una biografía de la princesa de Éboli, Ana de Mendoza
y de la Cerda, una de las mujeres más influyentes de la corte
de Felipe II y que durante años ha sido mi pasión secreta
además de la egiptología. El libro se va a llamar Éboli.
Secretos de la vida de Ana de Mendoza y lo publica la editorial
Algaba del grupo EDAF en diciembre de 2005.
Más tarde, tengo que acabar un proyecto de Egipto y rematar
una novela con la que llevo un par de años. Aviso que no tiene
nada que ver con Egipto, sino con el siglo XVI inglés.”
EOC. ¿Y cómo acaba un joven
vallisoletano, apasionado por la arqueología, siendo director
de la revista arqueológica más veterana de la historia
de España, antes de cumplir los 35? Supongo que quizás
eso te ha generado algunas envidias en la comunidad “científica”
¿no? No me cuesta trabajo imaginar a más de un “serio
y escéptico” arqueólogo o historiador, ambicionando
tu puesto.
N.A.. Te puedes imaginar que con el bagaje de trabajos publicados
en revistas del gremio misterioso cuando me hice cargo de RdA muchos
dijeron que se había convertido en la segunda cabecera esotérica
de MC Ediciones. No le doy más importancia. Sí que noté
que la revista había aglutinado durante casi dos décadas
una especie de mafia arqueológica de amiguismos que, cuando
llegué yo, se vino abajo. Muchos de ellos no me conocían
intentaron pelotearme y no lo consiguieron por lo que entiendo que
se enfadaron. No obstante, he de reconocer que salvo un par de ejemplos
muy concretos, el 95% de la comunidad científica valora nuestro
trabajo y sabe que no nos dedicamos al esoterismo ni nada parecido.
En un principio hubo quien me quiso echar a la espalda falsedades
que afirmaban que publicábamos cosas de OVNIs, la Atlántida,
etc., sin haber leído la revista. Estoy convencido de ello.
En cierta ocasión un destacado miembro de nuestro comité
científico, Martín Almagro, me dijo que no le gustaba
la línea que había adoptado la revista por esas “menciones
a cosas de OVNIs” que él respetaba pero que no entendía
qué relación tenían con la arqueología
y la ciencia. Sorprendido le pregunté en qué número
había visto una sola mención a extraterrestres, OVNIs,
cosas raras, o lo que quisiera. No supo decirme ninguna porque no
las hay. Eso me señaló que, efectivamente, había
habido gente que “desde arriba” o el “arriba”
en el que ellos se creen que están, que es en realidad muy
abajo, habían intentado boicotearme la publicación.
No lo han conseguido porque no tienen argumentos y se han tenido que
rendir a la evidencia. Acabamos de cumplir 25 años y los contenidos
no han cambiado un ápice desde el número 1 hasta el
actual 294.
En ocasiones, compañeros me mandan comentarios que salen en
las listas de escépticos sobre mí o la revista. Como
tengo mejores cosas que hacer jamás he leído nada sobre
eso. No he participado en ningún foro, chat o similar (ni siquiera
egiptológico; es una cosa que he rehuido siempre) y así
me va muy bien. Además, puedo decir que tengo grandísimos
amigos en todos los bandos.
EOC. Te voy a ser sincero, Nacho, a mí
siempre me ha fascinado cómo has sabido compatibilizar tu formación
académica, la racional y científica de la que carecen
el 99% de los autodenominados “investigadores del pasado”,
y el movedizo terreno profesional, vinculado al mundo del misterio,
en el que te has movido. ¿Realmente se puede encontrar un punto
de intersección entre el estudio del misterio y la ciencia?
N.A. Pues claro. No me cabe la menor duda. En cierta ocasión
Manuel Delgado me echaba en cara que yo estaba entre dos baldosas,
la heterodoxa y la ortodoxa, y que así no podía ser.
Yo creo que hay un punto de equilibrio en el centro que se puede ver
en mi trabajo. Es cierto que al principio he dicho cosas que no son
ciertas pero no he tenido problema alguno en reconocer luego mis errores.
Yo mismo me divierto mucho con ello y no se me caen los anillos. Quizás
el caso más llamativo es el trabajo de la piedra. Reconozco
que hay un montón de problemas por solucionar pero hoy por
hoy se ha avanzado mucho en ello. Esas cosas de que el cobre no puede
perforar la diorita que yo decía a finales de los 90, son verdaderas
chorradas que se han caído por su propio peso con los experimentos
en laboratorio. Pido disculpas por ello. En mi libro El enigma
de la gran pirámide, dedico un capítulo entero
a ello. Fue una especie de En qué me he equivocado,
al estilo Däniken.
Siempre me gusta ir a la fuente. Nunca me ha gustado contrastar las
cosas que leía en libros de misterios o académicos.
Y me he llevado muchas sorpresas. Todo ello me ha dado grandes satisfacciones
al desvelar la falsedad de supuestos misterios. Me sucedió
siguiendo la pista del Papiro Tulli que describía un supuesto
avistamiento OVNI en época de Tutmosis III, descubriendo que
nunca nadie había visto ese texto, ni siquiera sus traductores
(es una historia muy larga), o con el famoso problema planteado por
Zecharia Sitchin y la supuesta falsedad del nombre de Keops hallado
por Vyse en la Gran Pirámide. Acabé tomando un avión
a Londres para ver en la biblioteca del British Museum por mí
mismo (un lugar francamente recomendable) las pruebas que Sitchin
había manipulado descaradamente.
En la actualidad hay un montón de cosas que no tienen explicación.
Cómo se construyeron las pirámides, el traslado de grandes
bloques de piedra, la orientación tan precisa que se dio a
los monumentos, por qué lo hicieron de esa forma hacia determinadas
estrellas, etc. Todo eso forma un conjunto fascinante de enigmas históricos
en los que no hay que elucubrar de forma barata con extraterrestres
o atlantes (eso sí que jamás lo he hecho). Ahora bien,
la solución al problema está delante de nuestras narices.
Es mucho más racional y humano de lo que hemos pensado, pero
no conseguimos verlo. Todavía me sorprendo cuando leo teorías
sobre el significado de las pirámides relacionándolas
con fórmulas químicas, antenas espaciales, etc., reciclaje
de literatura simplona de los años 60 y que, lo más
gracioso de todo, contradice los propios testimonios de los egipcios.
Si éstos dicen en sus textos que las pirámides eran
tumbas ¿por qué vamos a dudar de ello? Claro que seguramente
hay una función más sofisticada además de la
funeraria pero no tenemos que negar la evidencia. A veces, a base
de repetir una mentira continuamente se va asentando en el subconsciente
colectivo como si fuera verdad. ¿De dónde se sacan esas
cosas de que nunca se ha encontrado una momia en una pirámide?
¡No es cierto! Hay montones de ejemplos que contradicen esta
“teoría” y me da mucha rabia que se quiera engañar
a la gente. En 1881 Maspero encontró la momia entera de Merenre
en su pirámide, en 1997 Verner sacó del sarcófago
de su pirámide la momia de Raneferef en Abusir, etc. etc. etc.
Me fastidia la desinformación que hay entre algunos autores
y la mediocridad de sus argumentos. No se molestan en confirmar lo
que dicen terceros y se copian de unos a otros sin ningún escrúpulo.
Otro ejemplo. El famoso sarcófago de Djedefre del Museo de
El Cairo. Ése que tiene las marcas de la sierra. Pues bien,
¿de dónde nos hemos sacado que es de Djedefre? Petrie
lo que encontró en su pirámide son unos pocos fragmentos
de un sarcófago que siguen allí. Ése desde luego
no es el de Djedefre. Luego están las falacias de que si Howard
Vyse falsificó los textos de las cámaras de descarga,
que si no es jeroglífico sino demótico o hierático
y que en esa época no había esa escritura... y así
infinidad de auténticas burradas.
EOC. Corrígeme si me equivoco, pero
tu le debes mucho a Egipto tanto en el terreno profesional como en
el personal… ejem… ¿no? ¿eres el niño
mimado de Horus o qué? :-P
N.A. Mucha gente dice que he nacido con una flor en el c...
porque tengo mucha suerte en un montón de ámbitos de
la vida. A Isabel, mi novia, la conocí en Egipto. Es una persona
fantástica, qué voy a decir de ella, y muy discreta
a la que no me gusta mezclar en las cosas profesionales.
EOC. Una curiosidad personal… ¿Quién
demonios es Pacomio?
Pacomio es un osito de peluche que me acompaña por todos los
lugares del mundo a los que viajo. Cuenta con su propia página
web: www.pacomio.com que lleva
mi buen amigo Juan Sol, piloto de Iberia que se lo suele llevar por
ahí a conocer mundo. Tiene muchos amigos y le gusta hacerse
fotos con gente famosa. Es amigo de Florentino Pérez, Arturo
Pérez Reverte, Juan Eslava Galán y un montón
de gente del mundo de la cultura. Se ha hecho mundialmente famoso
y su dilatada biografía desde la Primera Guerra Mundial apareció
publicada en el periódico La Razón. También se
puede leer en su página web. El nombre viene de un ermitaño
egipcio del siglo IV de las montañas de Tebas. Todo un tipo
este Pacomio.
EOC. A pesar de la majestuosidad y antigüedad de la cultura
china, a pesar de la fascinación de las pirámides mayas
o aztecas, pese al innegable interés del mayor imperio de la
historia: el mongol de Gengis Kan, o su continuador el Imperio Romano,
a pesar de lo apasionante que resultan los restos arqueológicos
de Isla de Pascua, Perú o Grecia… que demonios tiene
el Egipto de los faraones, para fascinar a tantos millones de personas…
N.A. Yo creo que vemos a la cultura egipcia como algo muy
lejano y misterioso. Estamos en ocasiones condicionados por la imagen
que nos ha dado el cine y la literatura. La idea romántica
de la arqueología decimonónica todavía sigue
teniendo mucho tirón y cuando te acercas a ella te sorprendes
de la cantidad de similitudes que tiene con nuestra civilización
moderna, que no hay nada nuevo bajo el sol y te enganchas a esa egiptomanía
que desde hace siglos ha cautivado sin parangón a Occidente.
Egipto es mucho más que sus pirámides, sus tumbas y
sus reyes gloriosos. Es un país, el de hoy, tan diferente a
nosotros que nos sentimos atraídos por él. Atrae con
una fuerza especial y nos hace volver una y otra vez. Es increíble.
Hay que estar allí para vivirlo. Yo voy unas tres o cuatro
veces al año. Tengo mi propia casa allí, en la isla
de Roda (El Cairo) y cada vez que voy descubro infinidad de cosas
nuevas.
EOC. Siendo sinceros, Nacho, y ahora que
no nos oye nadie. Sabiendo como sabemos, que Egipto vive del turismo…
¿Dónde termina el interés científico o
cultural del mundo faraónico, y dónde empieza el negocio
turístico? Me refiero a que tú, yo y hasta Zahi Hawas
sabemos que la Gran Pirámide, por ejemplo, la construyó
Keops, y hay pruebas más que suficientes para demostrarlo.
¿No crees que en Egipto se fomenta deliberadamente la ambigüedad,
y mitos como el de la Atlántida o los extraterrestres, justo
para atraer a ese tipo de turismo misterioso?
N.A. Hawass me ha reconocido más de una vez que no
le importa hablar de temas no afines a la egiptología (léase
extraterrestres, atlantes, supuestos misterios, etc.) porque es algo
rentable para el país. Me lo ha dicho y lo tengo grabado. Por
eso no tengo reparos en decirlo. Son cientos de miles las personas
que se acercan a las orillas del Nilo cada año, con la sola
idea de visitar el país de los ancestros, orígenes o
como quieras entenderlo. Todo eso deja mucho dinero.
También me dijo y lo tengo grabado que lo que descubrió
Gantenbrink en 1993 no era una puerta sino una simple losa. Casi una
década después se presenta él mismo como el gran
descubridor de la puerta... Sobran las palabras.
Claro que Keops está relacionado directísimamente con
la construcción de la Gran Pirámide. Las pruebas están
ahí en forma de pruebas indirectas aunque abrumadoras. Los
propios egiptólogos (Hawass especialmente) juegan con la ambigüedad
de los descubrimientos para dar más énfasis al trabajo.
Eso es normal. Si juega el Madrid o el Barcelona con un equipo amateur,
lo normal es que gane, pero los periodistas siempre van a jugar con
la supuesta incertidumbre del resultado.
Todo esto no tiene nada que ver con la intromisión que se ha
querido ver de empresas como la Fox a través de National Geographic
Channel para la retransmisión de espacios televisivos en los
que se dan en directo la apertura de tumbas, pirámides, momias,
etc. Todo eso deja mucho dinero en forma de promoción del país
porque el dinero inmediato ya sabemos quién se lo lleva. En
2002 se montó la gorda con la apertura de la puerta de Gantenbrink.
Ahora en 2005 en teoría se perforará la segunda puerta
descubierta ese año, pero estoy convencido de que no se hará
una campaña tan grande como hace 3 años. Se explorará,
se grabará un documental y se dará una rueda de prensa.
Nada más.
Lo que me parece un poco de críos es llenar páginas
y páginas de Internet diciendo que las retransmisiones no son
en directo y que se está escondiendo información. Lo
primero es natural y sucede en este tipo de programas e incluso con
los falsos directos de la tele todos los días. Es cuestión
de guardarse las espaldas si sucede algún imprevisto en un
proyecto tan costoso como éste. Yo también lo haría.
Y lo de guardarse información, por la experiencia que tengo,
me consta que si algo se guarda al principio por razones obvias de
la investigación, luego acaba apareciendo y, desde luego, no
son hallazgos tan reveladores como se pretende decir que son.
EOC. El Papiro Wetscar, conservado en un
museo alemán es, según los historiadores del ilusionismo,
el primer documento de una actuación de prestidigitación.
El mago Djedi realizó varios trucos ante el faraón Keops,
que algunos magos modernos, como David Copperfield, siguen utilizando.
Mas tarde Herón de Alejandría, describió en sus
obras “Neumática” y “Autómatas”,
el uso que algunos sacerdotes tanto egipcios como griegos, hacían
de las técnicas hidráulicas y mecánicas para
fascinar al pueblo utilizando altares móviles en los templos,
pasadizos secretos, etc. ¿Hasta que punto los sacerdotes egipcios
pudieron utilizar el ilusionismo, y los túneles y pasadizos
de sus templos, para convencer al pueblo de los poderes mágicos
de Ra?
No hay nada nuevo bajo el sol. Hoy salen los políticos en la
tele diciendo ambigüedades y patrañas que la gente quiere
oír. Hace miles de años era lo mismo. Se hacía
aquí y en otros lugares del planeta. La religión siempre
ha sido un instrumento que, adoptado por algunas mentes perversas,
ha servido para manipular la conciencia popular. El papiro Westcar
es un ejemplo de la literatura mágica, desde el punto de vista
del ilusionismo, que se desarrolló en Egipto. Fueron muy ingeniosos
en la utilización de elementos como clepsidras (relojes de
agua), puertas que se abrían o cerraban con sistemas hidráulicos,
la típica cantinela de la predicción de eclipses para
medrar contra algo, etc. Todo eso es cierto pero tampoco nos tenemos
que sorprender por ello aunque es muy curioso.
EOC. Otro de los misterios “extraterrestres”
que se atribuyen a los egipcios son los taladros cilíndricos
que aparecen en algunos bloques cercanos a la Gran Pirámide.
En realidad orificios idénticos los hemos visto en otras partes
de Egipto, Jordania, Perú, etc. ¿Demuestran esos orificios
que los egipcios tenían potentes “Black & Decker”
mecánicos o por el contrario, y como apuntas en “El Enigma
de la Gran Pirámide” (Oberon, 2004), la arqueología
experimental ya ha descifrado el misterio?
N.A. Antes he avanzado alguna cosa. Cuando visité Egipto después
de haber leído los trabajos de José Álvarez López
o de Manuel Delgado sobre este tema me di cuenta de que había
cosas que no encajaban con lo que yo veía allí. Ya me
habían sorprendido afirmaciones del tipo a que la diorita era
la piedra más dura y que no se podía trepanar con cobre.
También se decía que la antigua técnica se había
perdido y otras cosas sin sentido que hoy me ponen los pelos de punta,
pero que hace unos años me engancharon y me las creí.
Empecé a dudar cuando vi estatuas de diorita de época
sumeria o enormes frisos de época romana. ¿Cómo
los habían hecho en todos los lugares del mundo? Había
algo que no encajaba.
Se decía que entre vuelta y vuelta, el trépano había
dejado marcas con 2,5 milímetros de separación. Luego
en Egipto vi que esto no era cierto. En cada milímetro había
montones de marcas, lo que demostraba que la perforación no
se había realizado de una sola vez, sino frotando y girando
una y otra vez. Es cierto que había marcas más gruesas
que efectivamente desarrollaban un giro en el trépano que entre
vuelta y vuelta había un par de milímetros, pero entre
estos había numerosas marcas de la herramienta. Todo tenía
una explicación más lógica que las increíbles
herramientas que Álvarez López decía que los
egipcios habían usado. Quien me lo explicó fue el Dr.
Denys Allen Stocks, ingeniero y egiptólogo de Manchester. Denys
consiguió en laboratorio con cobre estas mismas perforaciones
con idénticas marcas en la piedra. Para ello no tuvo más
que seguir los pasos que los egipcios habían dejado en las
representaciones del trabajo de vasos en algunas tumbas. Reconstruyó
esas herramientas y con una punta de cobre que había que cambiar
cada poco, ayudándose de abrasivos como la arena de cuarzo
(precisamente eran los cristales de cuarzo quienes dejaban las marcas
gruesas con 2 mm de diferencia entre vuelta y vuelta, no la punta
de la herramienta) Denys consiguió réplicas exactas
de los vasos egipcios.
Álvarez López y los que le siguen confunden resistencia
con dureza y sobre todo, eficiencia con rapidez. Los egipcios no tenían
ninguna prisa. Es cierto que para un vaso podían tardar meses,
pero estaban construyendo para la eternidad. Álvarez López
jamás se molestó en intentar reproducir en laboratorio
el trabajo con cobre. Por su parte, Manuel Delgado y su grupo tampoco
han desarrollado nada, aunque se niegan a aceptar la teoría
de Denys A. Stocks sin ni siquiera haberse leído la tesis doctoral
que supusieron los 25 años de trabajo de este investigador
de Manchester. Me pueden enseñar el informe de cuantos canteros
modernos quieran que ninguno de ellos ha experimentado en laboratorio.
Son todo teorías de mesa y sillón. Denys, por el contrario,
es egiptólogo, es ingeniero, es científico; no sé
qué más quieren.
Algo parecido sucedió con las famosas “cucharadas”
producidas por el supuesto reblandecimiento de la piedra en el obelisco
de Aswan. Desde que se descubrió la cantera por primera vez
con las bolas de dolerita, el americano Engelbach ya demostró
que esas cucharadas estaban hechas con la dolerita. Mark Lehner ha
reconstruido el proceso y el resultado es idéntico... pero
no, tuvieron que ser con sus extraordinarias herramientas siderales.
No lo entiendo. Denys me reconocía que él no puede solventar
algunos problemas como la sujeción del vaso al suelo o el vaciado
de algunos vasos panzudos. Pero hay otras materias que ya están
resueltas y no entiendo por qué no se acepta, quien no lo acepta,
claro.
Me hace mucha gracia que estos autores echen mano de Petrie (el magnífico
arqueólogo inglés del XIX y XX) para demostrar el desconocimiento
que tenemos sobre el trabajo de la piedra. Siempre se agarran a la
publicación que hizo en 1883 sobre Gizeh, pero dejan de lado,
me imagino que porque no lo conocen, lo que el mismo Petrie publicó
casi 20 años después en donde reconocía los mismos
métodos que décadas después Denys Stocks reprodujo
en laboratorio.
No sé, es el mundo al revés. No me enrollo más.
Invito a todos a leer el capítulo de la piedra de mi libro
El enigma de la Gran Pirámide que está en mi
página web (http://www.nachoares.com/piedra.html).
EOC. Otro de los tópicos del misterio
son cosas como las “baterias” de Bagdad, y las bombillas
de Dendera, etc, pretenden demostrar que los egipcios utilizaban la
electricidad… ¿Cuál es tu opinión?
N.A. Me parece que es mezclar churras con merinas. No descarto
que los egipcios conocieran la electricidad a muy pequeña escala
como el resultado de un descubrimiento casual, no por el producto
de una investigación previa. Es cierto que todavía hoy
no sabemos cómo se iluminaban los egipcios en el interior de
las tumbas para decorarlas a cientos de metros del exterior y sin
dejar manchas de hollín en las paredes. Lo de los espejos en
una parida como un templo, pero decir que usaban bombillas es de ignorancia
supina. Las “bombillas” de Dendera son simples estelas.
Peter Krasa, el austríaco que lanzó está hipótesis
hace tiempo decía que no se habían traducido los textos
de las criptas de Dendera en donde están estas “bombillas”.
Falso. Están traducidos, otra cosa es que él se haya
molestado en leerlos porque le descolocan su paranoica teoría.
Más singular me parece lo de la bombilla de Bagdad. Reconozco
que es un tema que nunca he investigado de cerca. No he visto la bombilla
más que en fotos y es posible que sea una batería. También
he oído voces que decían que no.
EOC. ¿Y la “hélice”
de motor de Sabu, listo? ¿Y los alienígenas que aparecen
dibujados en tumbas del Valle de los Reyes como la de Ramses VI? ¿También
tienen una explicación científica para todos esos “misterios
extraterrestres”?
N.A. En cierta ocasión acompañando a un grupo le enseñé
este extraño disco de esquisto en la primera planta del Museo
de El Cairo. Yo expuse todas las posibilidades, desde lo que decía
Sitchin que era una pieza de una nave extraterrestre hasta la más
lógica, basada en los paralelismos existentes, de que es en
realidad la base de una lámpara. Pues bien, una mujer me dijo
que eso era muy raro, que tenía que ser algo de la Atlántida
y que ella no creía que fuera de una lámpara porque
“no tenía sentido”. Para ella, tenía más
sentido decir que era de los atlantes que ser una lámpara.
No hay más ciego que el que no quiere ver. No comprendo por
qué la gente está necesitada de escuchar este tipo de
paridas que desvirtúan totalmente la cultura egipcia y le quitan
su encanto y el misterio real que subyace debajo.
Lo del disco de Sabu fue una fantochada que se sacó de la manga
Zecharia Sitchin. No tiene ningún sentido. Su forma parecida
a una pieza de una nave de la NASA le hizo plantear esta posibilidad,
pero es totalmente absurdo. No es la primera vez que pillo a Sitchin
metiendo la pata. Mi especialidad es la egiptología no la sumeriología,
que es lo que principalmente maneja él. Ahora bien, en la utilización
que hace de fuentes egipcias se puede decir con rotundidad que es
un absoluto ignorante. Por ello deduzco o al menos pongo en cuarentena
todo lo que dice de los sumerios, su duodécimo planeta, etc.
No comprendo cómo su sucesor, Alan Alford, sigue reciclando
los mismos disparates para las nuevas generaciones. Que si pistas
de aterrizaje en Gizeh, que si un helicóptero en Abydos,...
Y que conste que me lo he leído todo, tanto de uno como de
otro. Si no, no hablaría. Al fin y al cabo no hay libro malo,
todos tienen su valor, hasta los de Sitchin y Alford.
En lo que respecta a las figuras extrañas que aparecen en la
tumba de Ramsés VI, que también salen en un montón
de tumbas del Valle de los Reyes de Luxor pero se conoce que por no
estar pintadas de colores no llaman tanto la atención a ciertos
autores, son simples habitantes del inframundo. Podemos ver seres
con dos piernas y una cabeza, con cabeza esférica (“escafandra”),
mutilados, etc. Los propios egipcios en sus textos nos dicen quiénes
son y nos dan sus nombres y cargos. No sé por qué hay
que buscar una respuesta fuera del marco ideológico de la mentalidad
de un egipcio faraónico. Se trata de una descripción
del inframundo, una especie de Más Allá que para nosotros,
en nuestra cultura de acero y cristal, es difícil de ver. Hoy
no nos planteamos si el Sol sale por el este, o si la montaña
susurra por la noche, o si las nubes predicen tal o cual acontecimiento.
Sólo miramos el semáforo para que no nos pille un coche,
nos preocupamos de que no se quede el colgado Windows XP, etc. No
veo por qué hay que interpretar estas figuras como marcianos.
Nadie se plantea que El Bosco dibujara en sus trípticos atlantes
ni marcianos. Son seres imaginarios, supuestos habitantes de un mundo
que para él tenía un plano real, pero dentro de un marco
de creencias. Pero no..., los egipcios tuvieron que pintar extraterrestres
y atlantes. En fin.
EOC. Son muchos los heterodoxos (por utilizar
un calificativo amable) que reinterpretan la historia de Egipto como
un retroceso tecnológico y científico. Como un big-bang
arqueológico, asegurando que a medida que pasaban los años,
y las dinastías, los sacerdotes y científicos egipcios
iban apartándose más del origen de su conocimiento.
¿Realmente los egipcios fueron olvidando sus conocimientos
de una dinastía a otra?
N.A. No lo creo. Se dice que uno de las pruebas de la involución
egipcia es que la diorita sólo se trabajó en las primeras
dinastías y luego se perdió. Además de que esto
no es cierto, encontramos esculturas de diorita en todos los períodos,
en el Imperio Nuevo, por ejemplo, hacia el siglo XIV a. de C., mil
años después de las grandes pirámides, los egipcios
trabajaban con mayor profusión la cuarcita, una piedra que
es mucho más dura que la diorita. Los colosos de Memnón
son de cuarcita, al igual que el sarcófago de Tutankhamón,
etc. etc. etc. Después de la época de las pirámides
se observa una sofisticación en la cultura egipcia, en su vida
cotidiana, la delicadeza de las formas de la estatuaria de la época
de Amenofis III es uno de los momentos más grandiosos del arte
egipcio. Es cierto que ya no se hacen pirámides, pero eso lo
único que nos puede hacer pensar es en una variación
del sistema de las ideas en la cultura egipcia no en una decadencia
de su civilización. La orientación del eje del templo
de Karnak según los movimientos del Sol, su ampliación
siguiendo la serie Fibonacci, que admiten los propios egiptólogos,
es algo demasiado sofisticado como para decir que después de
las pirámides hubo decadencia en la cultura egipcia.
EOC. Tienes fama (merecida) de ser un poco
travieso, y en varios de tus viajes a Egipto has puesto a prueba las
capacidades “psíquicas” de la legión de
“iniciados, psíquicos y videntes” que presumen
de captar las energías “sutiles” de los monumentos
faraónicos, corrígeme si me equivoco al decir que lo
normal es que no distingan una momia ptolemaica de un altar copto.
Pero en “Templos Sagrados del Antiguo Egipto” (Edad, 2001)
relatas como uno de esos “psíquicos” pasó
tu prueba sorprendiéndote… ¿Realmente existe algo
mágico o “energético” en las antigüedades
egipcias?
N.A. No me cabe la menor duda. Los que trabajamos con este tipo de
piezas y en estos lugares lo podemos presentir y hasta cierto punto
sentir. No sé explicarlo porque no soy precisamente sensitivo.
Pero noto que hay algo especial que no se da en otros lugares del
planeta. Los sacerdotes egipcios eran muy inteligentes y sabían
perfectamente lo que hacían. En galerías de arte o trabajando
con estos objetos, en ocasiones me han pasado cosas que normalmente
me reservo, quizá porque no tengo una explicación. ¿Estoy
sugestionado? Quizá, pero me considero lo suficientemente escéptico
en estas cosas como para ir con pies de plomo. Me han pasado cosas
muy extrañas en la capilla de Sekhmet en Karnak. Me pregunto
hasta qué punto es autosugestión. Además, ni
esa capilla era de Sekhmet ni esa figura estaba allí sino que
la trajeron del extremo contrario del templo.
Luego están los pobres ingenuos que van de sensitivos les cuentas
una trola pirola y ven donde no hay nada. Es increíble la ambición
de creencias que hay hoy en el mundo.
EOC. ¿Qué es eso del el huevo de las pirámides
de Delgado en el Museo de Aswan?
N.A. El huevo de avestruz del Museo Nubio de Aswan es una pieza predinástica,
del IV milenio a. de C. Representa en su superficie tres triángulos
y una especie de línea gruesa sinuosa. Para Manuel Delgado,
que fue quien sacó esta historia, son las tres pirámides
de Gizeh y el Nilo: la “prueba” más clara de que
las pirámides ya estaban en Gizeh antes de la llegada de los
faraones de la IV dinastía, hacia el 2500 a. de C. Manolo se
equivoca y voy a decir por qué. La presencia de triángulos
en la superficie de esta clase de huevos o de cerámicas predinásticas
de tipo Nagada son muy comunes, no solamente en Egipto sino incluso
en la cerámica prehistórica ibérica.
La historia alcanzó cierto revuelo tras su aparición
en un programa de Juan José Benítez hace un par de años
en TVE. En su momento Juanjo me pidió su opinión sobre
este huevo. Para convencerle de que no tenía sentido, le enseñé
ejemplos de cerámica en los que aparecían los mismos
tres triángulos, o cuatro triángulos, cinco, seis, siete...
dependiendo del espacio que hubiera para la decoración. Si
fuera así, que no lo es, hay otros ejemplos más claros.
En el British se conserva una cerámica del mismo período
en el que se pueden ver los mismos tres triángulos y, curiosamente,
uno de ellos más pequeño que los otros dos ¿La
pirámide de Micerinos? No, es un simple motivo decorativo geométrico
como los que cubren miles y miles de restos de este período
en todo el mundo. Lo mismo sucede con la línea sinuosa.
¿Por qué usar triángulos? Puede ser una representación
de montañas, al igual que el círculo representaba el
sol. Es sólo una idea. Pero no de pirámides. Es ridículo.
EOC. “Los egipcios pilotaban aeroplanos”,
“las pirámides las construyeron los extraterrestres”,
“la Gran Pirámide es una central nuclear”…
cuál es la cosa más absurda que has escuchado sobre
Egipto, y por qué ésa y no otra. Ya, ya se que es difícil
escoger una.
N.A. Pues sí es difícil. Recuerdo con mucho cariño
una teoría de Álvarez López que vinculaba las
dos entradas de la pirámide de Kefrén con los dos agujeros
de la nariz y una paranoia graciosísima que hablaba de la producción
y reacción química de los mocos. Fue divertidísimo.
Hay otro clásico como los que confundieron un jarrón
en una mesa de ofrendas de la tumba de Ptahotep en Sakkara con un
EBE. También eso fue desternillante.
Pero lo que se lleva la palma es lo de la central nuclear. Eso muy
“heavy”. En cierta ocasión estuve midiendo con
un contador en el interior de la Gran Pirámide y los niveles
de radioactividad que daban eran normales. De haber habido allí
la más mínima cantidad, los niveles serían altísimos
y, por supuesto, caeríamos todos como moscas. Hay mediciones
de monumentos egipcios realizadas por empresas especializadas y publicadas
en revistas científicas que nos hablan de los valores normales
tanto en los propios monumentos como en los cuidadores y los guías
que los frecuentan.
Un compañero que trabaja en una central me decía que
es una chorrada supina. Si decimos que la Gran Pirámide era
una central nuclear, lo puede haber sido cualquier otro edificio,
hasta nuestra casa. Pero no tiene sentido, ¿una central para
qué? Es tan ilógico que no puedo entender que haya gente
que se lo crea o si quiera que se lo plantee. En ocasiones creo que
el problema más que del autor es de la editorial que publica
ese trabajo. Hay cosas que son de cajón de madera de pino gallego.
Es muy sencillo contrarrestar este tipo de afirmaciones y desestimar
la publicación de un artículo determinado. No sé
por qué no se hace cuando sabes que estás echando piedras
sobre tu propio tejado y críticos, con toda la razón
del mundo, se te van a echar encima.
EOC. En algunos de tus libros, sin embargo,
te mojas al resaltar que sí existen verdaderos objetos misteriosos
en Egipto ¿Cuales serían para ti los verdaderos “objetos
imposibles” del Egipto faraónico, si es que queda alguno?
N.A. Quedan muchos. Nadie me ha sabido decir cómo se construyó
la Gran Pirámide ni para qué sirve realmente. Otro de
los que más me llama la atención es el traslado de grandes
bloques de piedra. El obelisco inacabado de Aswan pesa 1267 toneladas.
¿Cómo demonios lo iban a levantar de la cantera y llevarlo
hasta Karnak en donde posiblemente iba ser erigido? También
me interesa mucho la Esfinge. Estoy convencido de que es un monumento
prefaraónico y reutilizado en época faraónica.
Hay pruebas geológicas abrumadoras en ese sentido. Se trata
de un tema apasionante, pero que nada tiene que ver con la Atlántida
ni los marcianos.
EOC. Ahora ya en serio, quienes seguimos
tu trabajo vemos una evolución enorme desde libros un poco
más ingenuos, como “Egipto el oculto” o “Egipto
Insólito”, ambos de Ediciones Corona Borealis, y “Templos
Sagrados del Antiguo Egipto” (Edad), o “El enigma de la
Gran Pirámide” (Oberon). En este último, por ejemplo,
reconoces con toda humildad que te dejaste llevar por el entusiasmo
adolescente en tus primeras interpretaciones sobre, por ejemplo, la
teoría del ablandamiento de las piedras… ¿es de
sabios reconocer los errores de juventud? ¿ablandaban o no
las piedras los egipcios o los peruanos? ¿Tienen los Davidovits
o los Álvarez López algo que aportar a la egiptología
realmente?
N.A. Bueno, te tengo que corregir una cosa. Es cierto que mis libros
pueden ser un poco ingenuos o naif, sobre todo en lo concerniente
al trabajo de la piedra y a la rotundidad con la que proponía
ciertas cosas. Pero desde el principio he sido muy tajante en cosas
como lo absurdo que me parece lo del ablandamiento de la piedra. Jamás
me he creído eso. Joseph Davidovits puede tener todas las medallas
de la legión francesa que quieras y ser una gran persona que
me consta que lo es, pero de Egipto carece totalmente de conocimientos
básicos y menos de jeroglífico. En ese afán que
decía más arriba de ir a la fuente original, cuando
trabajé con el texto de la estela del hambre (la misma que
emplea Davidovits para demostrar la fórmula de su ablandamiento)
descubrí que no aparecía nada de lo que él decía.
Para más INRI él no tradujo la estela sino que empleó
una traducción del siglo XIX llena de errores. No obstante,
hay un punto en el que le defiendo. Se llegó a decir que él
había afirmado que en el interior de algunos bloques de piedra
de la Gran Pirámide había restos de tejidos, pelos y
uñas. En su libro no dice eso sino que refleja que los análisis
hablaban de elementos “que parecían ser” tejidos,
pelos y uñas. La rotundidad y la firmeza en su afirmación
la pusieron, como dices, los otros Davidovits y eso hizo que llovieran
críticas sobre él.
Hace un par de años Davidovits sacó un vídeo
en el que aparece explicando el proceso de formación de la
piedra. Es cierto que su método resulta efectivo. Pero no tiene
ningún sentido cuando conocemos las canteras y las vetas de
donde se extrajo la piedra de la Gran Pirámide. Cada bloque
tiene medidas diferentes: ¿Usaron 2,5 millones de moldes? ¿Eran
tan imbéciles los egipcios?
De Álvarez López mejor no hablar por educación
a su edad. Simplemente se puede resumir su trabajo como totalmente
carente de cualquier clase de rigor. No sé si será doctor
(creo que no lo es), pero lo del famoso Instituto de Estudios Avanzados
de Córdoba que él iba por ahí pregonando como
si fuera Pasadina es ciencia ficción y en la Universidad de
Córdoba (Argentina), a la que él se autoadscribía,
no saben quién es. Su aportación a la egiptología
es nula. Sólo lía y malinterpreta.
EOC.En los últimos años hemos
visto cómo los modernos arqueólogos, palentólogos,
antropólogos, etc, aplican los satélites, la tecnología
GPS, los rayos X, los análisis de datación química,
etc… ¿Crees que algún día, gracias a las
nuevas tecnologías, realmente conoceremos todas las respuestas
a los misterios que aún encierra nuestro pasado?
N.A. No lo creo. Y si algún día llega ese momento,
nuestro pasado habrá perdido todo su encanto. Pero por ahora
podemos estar tranquilos. Los equipos arqueológicos son cada
vez más multidisciplinares. En ocasiones es incluso difícil
encontrar un arqueólogo. Son todos geólogos, arquitectos,
químicos, ingenieros, biólogos, antropólogos
que en ocasiones no tienen ni idea de cultura egipcia. No es necesario.
Se dedican a hacer su trabajo científico y luego es el arqueólogo
quien encaja las piezas en el puzzle histórico. A veces he
oído a autores críticos con la línea académica
echar en cara a los arqueólogos que se meten en materias que
no controlan y por eso dicen “barbaridades” dando la espalda
a la “realidad” que es, por ejemplo, que la Gran Pirámide
es una gran molécula de agua. Toma ya. Además de desconocer
totalmente la dinámica de trabajo de las excavaciones ya que
los equipos son científicos multidisciplinares y en ellos,
como ya he dicho, te puedes encontrar desde un dibujante de comics,
hasta un astrofísico o un químico, este tipo de afirmaciones
lo que hacen es complicar aún más la realidad... ¿Qué
químico en su juicio puede decir que la Gran Pirámide
es una representación de una molécula de agua? Estos
autores critican que los arqueólogos no son químicos
para “darse cuenta de estas realidades”, pero lo más
sorprendente y gracioso es que ellos tampoco tienen ningún
título académico que apoye estas teorías. A no
ser que los doctores que lanzan estas teorías tan sofisticadas
están muy ocupados en la Universidad de Harvard ya que cuentan
con un bagaje de publicaciones científicas abrumador y es difícil
contactar con ellos porque están todo el día metidos
en su laboratorio trabajando. Seamos serios. Estas teorías
las dicen siempre los mismos. No se puede menospreciar el trabajo
de los arqueólogos. No trabajan solos como algunos autores
creen, sino que están a la cabeza de un amplio equipo científico
multidisciplinar.
Tampoco deseo mezclar aquí la titulitis que me parece también
absurdo. Conozco gente que no ha acabado el bachillerato y sabe más
de jeroglíficos y de Egipto que muchos estirados profesores
de universidad que desconocen dónde tienen la mano derecha.
Pero sé que la gente sabe a qué me refiero.
EOC. Transpolando los mitos astroarqueológicos
a otras culturas: cráneos prehistoricos como el de Broken Hill
con agujeros de bala; pilares de acero inoxidable como el de Nueva
Deli que, como los cuchillos de Tutankamón, no se oxidan; humanoides
de cabeza redonda que parecen astronautas con casco, en pinturas rupestres
prehistóricas… ¿realmente puede la ciencia dar
una explicación a estos misterios supuestamente extraterrestres?
N.A. La respuesta es tan sencilla como que los extraterrestres
no tienen nada que ver con ello. Ahora bien, no quiero que se me mal
interprete. Yo sí creo en la vida extraterrestre y en la posibilidad
cada vez más firme de que recibimos visitas de ellos tanto
hoy como hace siglos. Así nos lo han relatado algunos antiguos.
Pero de ahí, de esa creencia personal y a la que no puedo aportar
nada para defenderla porque es más una creencia, una fe que
una prueba científica, a decir que los misterios de la Antigüedad
se aclaran con marcianos primero me parece un poco pretencioso y segundo,
un insulto a la inteligencia de esos millones de personas que hace
milenios levantaron culturas por unos ideales que hoy nos parecen
incomprensibles.
EOC. Por cierto, durante años has
llevado en la revista ENIGMAS una sección sobre misterios de
la historia, tan razonable como fascinante. ¿Cuáles
serían para ti los 10 misterios históricos más
importantes… y reales, no imaginados?
N.A. La sección “La Historia Bastarda”
que sacaba en Enigmas y que luego sirvió de eje principal de
los dos libros La historia perdida y La historia perdida II con EDAF
de la colección El archivo del misterio de Iker Jiménez,
la primera de las cuales ya está en la 5º edición,
ha sido una de las mayores satisfacciones que he tenido. Se trataba
de pequeños trabajos en los que se exponía un enigma
histórico sencillo y simple. El misterio de la Historia per
se. Entre ellos destacaría estos diez por orden de importancia:
1. La construcción de los grandes monumentos de Gizeh
2. La edad de la Esfinge
3. El traslado de colosos de piedra en Egipto
4. El papel de la princesa de Éboli en la muerte de Juan de
Escobedo
5. ¿Fue Shakespeare el autor de sus obras?
6. Qué se esconde tras la Mona Lisa de Leonardo
7. La historia de las reliquias de Cristo
8. Dónde nace el mito de la Atlántida
9. La Magdalena y los orígenes del cristianismo
10. OVNIs en las fuentes antiguas
Podría poner muchos más pero creo que
estos son en esencia lo más importantes ya que aglutinan a
su vez otro temas que me apasionan como la figura de Jesús
de Nazaret, los templarios, los OVNIs, etc.
© EOC 2005