Consejos para tu viaje a Egipto
La gente tiene la idea de que Egipto
es un país caluroso. En efecto lo es, pero todo tiene unos límites
y es fácil acomodarse. En los últimos años la evolución
de la oferta que dan los hoteles y transportes en este país permite
poder disfrutar de aire acondicionado, lo cual, alivia el calor aunque, como
también comentaré, puede ser un arma de doble filo. La estancia
en los hoteles es muy agradable y el viaje hasta los monumentos en un autobús
refrigerado hace llevadero el sofocón que luego nos podemos llevar.
No obstante, hay que tener presente que las temperaturas que se alcanzan en
muchas ciudades españolas en verano, con más de 40 grados, superan
con creces las medias de 35-36 grados que podemos tener allí en la
misma estación. Eso sí, cuanto más al sur, más
calor. En Luxor y especialmente en Aswan las temperaturas son más elevadas.
En invierno, en cambio, todo es más agradable. Los meses de diciembre
y enero son la mejor fecha para visitar Egipto. De día se puede ir
en manga corta y de noche con una chaquetilla o un jersey nos resguardaremos
del frío nocturno del país. En ocasiones los contrastes entre
el día y la noche pueden ser superiores a los 30 grados.
Ropa:
Tiene que ser cómoda. De algodón a ser posible. En verano hace
bastante calor. Lo mejor en estas fechas es llevar una camiseta de manga corta
y unos pantalones también cortos. Mi recomendación es que las
chicas, por aquello de a donde fueres haz lo que vieres, las camisetas tampoco
sean muy escotadas. Se puede llevar tirantes, no pasa nada. Pero en este caso
siempre es recomendable llevar en la mochila un pañuelo para poder
taparse los hombros en caso de entrar en algún lugar especial, ya sean
mezquitas o una cafetería de una callejuela que no sea turística.
Con los pantalones lo mismo. Son muy cómodos los que constan de dos
piezas, los llamados "desmontables", y que se convierten en unos
pantalones cortos desabrochando la cremallera de la pernera. Las piezas se
pueden guardar en la mochila y usar cuando sea necesario.
Estos consejos son iguales tanto para chicos como para chicas. No está
bien visto ver a un caballero con pantalones cortos en una mezquita, por ejemplo,
aunque todo el mundo lo hace.

Calzado:
Siempre recomiendo para las visitas de templos, necrópolis, etc. el
calzado cerrado y con calcetines de algodón. Botas, lo mejor, o zapatillas
de deporte. Algo que sea cómodo y que ya tengamos estrenado. No es
bueno estrenar allí el calzado porque es muy fácil que de las
caminatas nos hagamos las heridas de rigor. Hay que llevar algo a lo que el
pie ya esté hecho.
Para el barco, las fiestas o salir por la ciudad lo mismo que usamos a diario,
sandalias, zapatos de vestir... según las circunstancias.

Para el sol:
Las gafas de sol son imprescindibles. Igual que algún sombrero de ala
ancha, gorra o pañuelo para la cabeza. Las cremas para el sol también
son necesarias, especialmente en verano.

Comida:
En un viaje organizado nunca tendremos problema con el tipo de comida. La
cocina de los hoteles o los barcos es bastante europea con algún toque
egipcio. Pero muy asequible incluso para los paladares que son reacios a la
comida, como el mío.
Lo que nunca hay que dejar de lado es el agua. Siempre ha de ser embotellada.
Es muy fácil encontrarla en cualquier lugar del país. Lo que
recomiendo es llevar siempre una botellita en la mochila y beber, más
si es verano, cada pocos minutos, aunque no sintamos sed. Así controlaremos
siempre la hidratación del cuerpo.
En la medida de lo posible hay que evitar las ensaladas. No suelen dar problemas,
pero si las evitamos mejor. Suelen estar preparadas con agua del grifo. Podemos
comprar fruta en cualquier puesto de la calle, pero luego hay que lavarla
y pelarla.

El ascenso al monte Sinaí:
La subida al monte Sinaí, ubicado al sur de esta península egipcia
ya en continente asiático, necesita un comentario especial. La ascensión
se suele realizar a partir de la 2 de la noche en verano para poder ver la
salida del sol desde la cima a eso de las 6 de la mañana. Yendo ligerito,
la subida no lleva más de 60 minutos. Pero yendo ligerito y sin detenerse
a nada. Lógicamente esto es muy complicado si se marcha en grupo. Además,
en grupo se suele haer la primera parte del trayecto en camello, lo que retrasa
aún más la subida.
El camino es duro. El monte tiene una altura de casi 2.300 metros. Por ello
hay una serie de puestos a lo largo de todo el recorrido en donde se puede
detener a comer algo o a descansar, de ahí que la duración de
la subida normalmente se dilate hasta las 3 horas o más. El último
tramo de la ascensión está formado por una escalera compuesta
por 700 peldaños, cómodos pero muy pesados porque parece que
no se acaban nunca.
La bajada es más relajada. Hay dos formas de hacerlo. Una de ellas
es desandar el camino andado y la otra comienza al final de los 700 escalones.
Allí, una nueva escalera de otros 2.300 nos lleva hasta el pie del
monte, también junto al monasterio de Santa Catalina.
Las condiciones del monte hacen que allí la temperatura sea más
fresca que lo que nos encontramos en otros lugares del país. Es conveniente
llevar calzado cómodo, cerrado y algo de abrigo para la noche. Una
chaqueta no muy gruesa será suficiente.
Medicamentos:
Lo recomendable es llevar algo para la diarrea que es lo más frecuente.
Fortasec es el más popular, pero hay otros en el mercado igual de efectivos
y seguramente más económicos.
En Egipto existen abundantes farmacias con medicamentos muy baratos en donde
podemos comprar algo de urgencia.
Para el caso de la diabetes, como el mío, tengo este
enlace especial.
Cámaras:
Menos en los museos, es posible hacer fotografías en todos los sitios
de las visitas. Solamente existen algunas excepciones. El Museo de El Cairo
ya no permite desde febrero de 2004 con la llegada de la nueva directora,
Waffaa al Saddik, hacer fotos ni meter la cámara
de vídeo. Todas las máquinas se deben depositar en la consigna
que hay frente al Museo, en el jardín. Recomiendo que se dejen en el
autobús para no sufrir las colas que se suelen organizar para dejar
las máquinas, colas que al final restan tiempo a nuestra visita.
De igual forma, en el Valle de los Reyes o en el resto de necrópolis
del país (Gizeh, Sakkara, Tebas, etc.) tampoco se puede hacer fotos
dentro de ninguna tumba. En los exteriores sí. En el Valle de los Reyes
no dejan meter ni la cámara de vídeo, la de fotos sí,
pero para hacer los exteriores de las tumbas.
En este apartado recuerdo, por favor, que no se use nunca el flash en el interior
de los monumentos. Para más detalles, véase las bases del proyecto
Cuidemos Egipto.

Moneda:
Desde la salida del euro la vida es, aún, más barata que antaño.
Hay que calcular que más o menos la vida allí es un tercio en
cuestión de precios comparada con la de aquí. La moneda se lleva
en euros y se cambia en cualquier banco. Nada de dólares. No existe
el mercado negro y en los hoteles existen bancos de 24 horas en donde podremos
cambiar dinero. Además, si tenemos prisa por conseguir dinero de la
tierra, en el propio aeropuerto antes de pasar la aduana hay una fila de bancos
en donde los propios encargados nos llamarán con aspavientos para que
nos acerquemos y dejarnos el dinero allí. Son todos de confianza.
La moneda en Egipto es la libra egipcia. Ésta se divide en 100 piastras,
verdadera calderilla que apenas se verán en monedas o billetes. Existen
billetes de 1, 5, 10, 20 50 y 100 libras. Todos los billetes tienen por un
lado el valor en indio (sus números), ilustrado con un monumento musulmán
y por el otro en árabe (que son los nuestros) con un monumento faraónico.
Desde el año 2007 existen monedas de uso corriente entre los turistas,
de 1 libra y de 50 piastras (0,5 libras). La de una libra es idéntica
a la de 2 euros y lleva la efigie de Tutankhamón. La de 50 piastras
es similar a la de 50 céntimos de euro y lleva la efigie de Cleopatra.
En abril de 2008, 1 euro equivale 8,45 libras egipcias.

Seguridad:
Egipto es un país muy tranquilo. Yo lo he visitado en épocas
de problemas tanto internacionales en Oriente Próximo como durante
atentados terroristas a turistas en los 90 o durante los conflictos del 11-S
o la Guerra de Irak y nunca he tenido ningún problema. El respeto hacia
el extranjero es muy grande.
En nuestro viaje seguramente sólo visitemos lugares turísticos
en donde los problemas son inexistentes. En cualquier caso, si nos adentramos
en zonas que no son frecuentadas por extranjeros como el metro, barrios alejados
de las zonas turísticas, etc. tampoco vamos a tener mayor problema.
La gente nos mirará con curiosidad pero será amable y se ofrecerá
para ayudarnos si tenemos el más mínimo problema.
Para cualquier otra consulta preguntad a vuestro guía que os orientará de la mejor manera posible.
© Nacho Ares 2007